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70 años de la Falla Valenciana

Lucía Rios
Lucía Rios
70 años de la Falla Valenciana
16/04/2024

Cómo es la fiesta que Mar del Plata adoptó como propia, donde el fuego es la estrella principal

Durante meses, los artistas falleros construyen muñecos y monumentos inmensos y de mucha complejidad, con un solo objetivo: que sean quemados el último día de la Falla Valenciana. ¿Qué tiene esta fiesta que nació en el siglo XVII y que cuando llegó a Mar del Plata en 1954, no la soltaron más?

  • La esencia de la celebración 

  • Desde siempre, las sociedades más antiguas hicieron hogueras como ofrendas, ligadas a los ciclos de las estaciones. Siguiendo esa línea, las Fallas Valencianas no tienen su origen definido, y como todo festejo que surge espontáneamente de los pueblos, la fecha no aparece en ningún libro. Lo que sí se sabe es que fue alrededor del siglo XVII.

  • Falla, del latín fácula, significa antorcha pequeña y es lo que se colocaba en las torres de vigilancia y lo que se usaba para alumbrar en las fiestas y en la vida misma. En Valencia, en vísperas de la llegada de la primavera, en marzo, los carpinteros quemaban la sobra de maderas en una especie de ritual y ceremonia colectiva.

  • Con el paso de los años, y los siglos, a la cremá (el ritual de prender fuego) le sumaron muñecos hechos también con sobrantes, tal como se hacía en la antigua Grecia o como se hace en los carnavales en Argentina o Colombia.

  • Esas figuras fueron tomando forma en el sentido estético pero político también. Ya en el siglo XIX, a través de los ninots, así se les llama a los muñecos, la sociedad valenciana criticaba, problematizaba y satirizaba las cuestiones de la época. Tuvieron un breve período de censura, pero mediando el siglo XIX, aparecieron las Fallas eróticas, donde el matrimonio y las relaciones sexuales eran el foco de la ironía.

  • Con esa herencia, hace varios años que los artistas falleros reflejan problemáticas sociales, políticas, ambientales, económicas y coyunturales, tanto nacionales como internacionales. Sin embargo, también hay otros costados de lo colectivo que deciden mostrar.

  • El puente que no se rompió nunca más

  • Con la esencia de quemar lo viejo para darle lugar a lo nuevo, esta tradición es traída por quienes migraron de España escapando de las guerras que sufrieron en la primera parte del siglo XX. Por casualidades o causalidades, muchas de esas personas llegaron a Mar del Plata. Para seguir en contacto con sus raíces, convocar más migrantes, y no olvidar sus tradiciones, en 1954 fundaron la Unión Regional Valenciana.

  • Ese mismo año, el entonces presidente Juan Domingo Perón se contactó con ellos para hacer una Falla en la capital federal. El encargado de hacerla fue José María Más, un artista fallero que hacía meses había llegado a Argentina. Esa Falla midió 25 metros, estuvo en la intersección de la 9 de Julio y Lavalle, y el tema elegido fue “Las costumbres antiguas y modernas”.

  • Este año se cumplen 30 del fallecimiento del “maestro de arte y fuego”, como lo reconocían a José María Más, y es su nieto, Adrián Más Reyes, quien lleva adelante ese legado. IDENTIDAD BONAERENSE habló con él para saber qué se siente pensar, planificar, construir y vivenciar la Falla Valenciana.

  • Arte y Fuego, la fórmula para hipnotizar

  • La fiesta existe en Mar del Plata hace 70 años y fue adoptada como propia.

  • En su canción Movimiento, el uruguayo Jorge Drexler canta: “Somos una especie en viaje. No tenemos pertenencias, sino equipaje”. En su letra recorre la historia de los movimientos migratorios y trata de responder la pregunta más difícil: ¿Cómo es el equilibrio entre la identidad con la que se nace y la que se adopta al migrar? Una respuesta puede ser que “La Feliz” es la única ciudad por fuera de España que mantiene las costumbres y los rituales, tal cómo se conocen en el otro continente.

  • Esa comunión se verá reflejada este año, ya que el lema de la Falla Valenciana es Fiesta Comunidad. Esta elección no es azarosa. Adrián Más Reyes es el capitán que prepara todo durante casi un año de anticipación, y la migración será sólo una parte del monumento principal, que será la síntesis de este puente de 70 años entre ambas ciudades.

  • En diálogo con IDENTIDAD BONAERENSE relató que el objetivo, aparte de la crítica social, es “la alegría y la felicidad”. En 2024 la Unión Regional Valenciana cumple 70 años y la ciudad de Mar del Plata cumple 150. “Es un buen momento para acercar más a ambas ciudades, demostrando que existen pequeñas cosas que nos asemejan bastante, que tenemos mucho en común y por eso esta Falla es de celebración”.

  • Pensar la temática general y sus aristas tiene su complejidad. Una vez que termina la Falla, a los pocos meses más Reyes ya está proponiendo la nueva idea para el gran monumento del año siguiente. El desafío está en la vigencia del nuevo diseño. El medioambiente, la política, los géneros, son algunas de las líneas narrativas de los últimos años.

  • De hecho, durante nueve años seguidos, el abuelo de Adrián representó en los ninots “el problema de los jubilados”. En una entrevista, él mismo dijo que “el artista concreta lo que el pueblo le dice”.

  • ¿Nunca fuiste a la Falla Valenciana? Con esto te vas a encontrar

  • Es una recorrida de 360 grados en la Plaza Colón que comenzará el 16 de marzo y culminará el 23 con la cremá.

  • Todos los muñecos quedan en exposición durante esa semana para que se pueda disfrutar cada detalle con la mirada y las sensaciones que generan estas estructuras inmensas. “La idea es establecer un diálogo, un punto, una conversación a partir de una figura, la cual puede ser interpretada de distinta manera, según quién la mire”, cuenta Más Reyes.

  • Habrá espectáculos, música, fuegos artificiales sin sonido, y también, habrá comida. Y en una ciudad sellada por su gastronomía como Mar del Plata, no puede faltar esta parte. Para la experiencia valenciana tradicional, los buñuelos de calabaza son lo distintivo para aprovechar. Y claro, las paellas que se van haciendo en distintos días también. Casi parada obligada.

  • El último día y como última bocanada de festejo, a las nueve de la noche se prenden fuego los ninots. Ver arder obras de arte fallero llama mucho la atención. Las llamas, controladas siempre, van derribando los detalles pensados y trabajados durante meses. La hipnosis es total.

  • Casi como volver a esos comienzos, donde se festejaban las cosechas con una hoguera, quizás es un buen momento para aprovechar la cremá, pedir un deseo y dar paso a lo nuevo.

  • (*) Las imágenes que ilustran esta nota fueron cedidas por la Comisión Organizadora