Identidad Bonaerense

Menú

Astrolabio, la escuela de circo nacida en Saladillo, continúa dos décadas después, formando a futuros maestros

Ondina Andriani
Ondina Andriani
Astrolabio, la escuela de circo nacida en Saladillo, continúa dos décadas después, formando a futuros maestros
08/04/2024

Creada en 2007 por su actual director, Marcelo Curotti, Astrolabio se fundó con el apoyo del municipio de Saladillo y sigue siendo en la actualidad, una comunidad que tiene como misión no solo el entretenimiento sino la formación y la identidad con el lugar

  • Luego de viajar por el mundo, una vez que logró tocar el cielo con las manos y cumplir cada uno de sus sueños, Marcelo Curotti dejó atrás su paso por las mejores compañías locales y del mundo y regresó a su Saladillo natal como el hijo pródigo que quiere asentar raíces y volver a donde todo comenzó.
  • Así, luego de haber sido parte de De la Guarda en 2007, Marcelo Curotti arribó a su tierra y con todas sus vivencias forjadas en cada uno de los países por donde giró, regresó con una sola y única idea: tener su propia escuela de circo en su lugar en el mundo.
  • De esa manera, comenzó a idear cómo sería poder ofrendar todo lo que recibió desde su formación hasta integrar las compañías más importantes, y poder brindar a quienes como él alguna vez soñó, un espacio que además asistiera su gente.
  • Así, con el apoyo de la Municipalidad de Saladillo, Astrolabio se convirtió en una articulación del propio municipio e inició un arduo camino con todo lo que eso conlleva, para encontrarse casi dos décadas después, con el objetivo cumplido.

  • Astrolabio, la escuela de circo comunitaria de Saladillo
  • Para Marcelo Curotti, la parte más compleja de aventurarse en el inicio de su formación, fue dejar su pueblo en Saladillo. Sin embargo, el desarraigo no le impidió tomar la decisión de dejar su tierra para embarcarse e iniciar su camino en su pasión más grande: el arte, en especial el teatro.
  • Por aquellos años, la única opción era llegar a Buenos Aires a sabiendas de lo que tenía que dejar atrás. No obstante, las cartas estaban echadas y partió con la idea de volver con los sueños cumplidos y poder compartir todo lo que cosechó. “Siempre me sentí de Saladillo, de mi pueblo. Cuando me fui a estudiar los primeros tres o cuatro años fueron muy difíciles para adaptarme, me costó mucho, extrañaba todo con lo que me identificaba acá”, recuerda Curotti.
  • Por eso, cuando regresó luego de haber vivido un año en Portugal junto a una compañía de teatro medieval, al finalizar la gira con De La Guarda, sabía que su destino itinerante había llegado a su fin y que asentarse era todo lo que quería. Sin embargo, nada más lejos que despedirse de lo que más amaba: el circo.
  • En ese sentido, Marcelo Curotti recuerda con los ojos iluminados que a su regreso, lo único que quería hacer, era ponerse al frente del proyecto de su vida. “Cuando me volví, pensé en crear una escuela de circo, performática en Saladillo. Un poco como para tener contacto con el pueblo y otro poco porque había una desigualdad muy grande entre Buenos Aires y Saladillo, sobre todo, en cómo combinar las artes. Estudié actuación, pero me di cuenta que me encantaba el circo y todo ese tiempo, parecía perdido. No es lo mismo entrenar circo a los 5 que a los 25 o los 35. Si bien no es una regla general, la estadística dice que se pierde mucho tiempo”. 

  • Frente a esto, el artista casi sin pensarlo, juntó las partes del rompecabezas, entre las vivencias recabadas desde su formación hasta llegar como intérprete a lo más alto, y pensó en formar niños y que luego sean ellos mismos quienes tomen la posta y continúen siendo parte de la escuela, desde otro lugar.
  • “Estaría bueno tener una escuela donde los chicos aprenden desde muy pequeños a adquirir ciertas herramientas, técnicas y conocimiento corporal como para poder hacerlo si a los 18 años lo quieren concretar, con más igualdad de condiciones”. Y así nació, Astrolabio.
  • ¿Qué podría tener en común un instrumento astronómico con una escuela de circo? 

  • Pues, es muy sencillo según el director. “Astrolabio significa buscador de estrellas, un objeto que servía para medir el movimiento de las estrellas en el cosmos y hacer poder navegar. Para mí, el arte es eso, es un viaje, la idea de buscador de estrellas me parecía interesante porque el circo se asocia mucho al artista con la estrella, ahí había un concepto que me cerraba”, resaltó con orgullo.
  • Si bien no formó parte de la elección del nombre, sino que fueron los propios alumnos quieren la bautizaron, el director asevera que la palabra aún hoy le parece la que mejor encaja. Así, con esa premisa como fuente de inspiración, la escuela nació con un espíritu comunitario y sobre todo hecha, ni más ni menos, que por su gente. Ya de pequeños encontrarían en ese espacio, cómo desarrollar sus virtudes circenses para luego transformarse en los nuevos maestros, que sigan abriendo camino.
  • “Dentro de las ganas de formar artistas que tengan posibilidades de igualdad a la hora de definir sus carreras, la escuela tenía que cumplir otra tarea. No solamente que los artistas se formen y se vayan a trabajar en compañías, como está sucediendo también, sino que aquellos que no quisieran viajar o irse y transitar el desarraigo, tuviesen un lugar en donde poder trabajar, ganar su dinero y ser parte de una familia artística”, sobre todo, con la posibilidad de elegir.
  • Poniéndose en su propia piel por los años vividos hasta el momento, Marcelo Curotti sintió un gran alivio al ver que el espacio que una vez soñó, empezaba a tomar forma y lo que se estaba gestando era mucho más que una institución. 
  • “Los alumnos más avanzados iban a empezar a hacer los profesores y hoy, de hecho, es así. Todos los profesores de la escuela fueron alumnos y aún lo siguen siendo, dado que seguís entrenando porque en el circo no es que te recibís y ya está, sino que tenés que seguir trabajando en lo físico. Han pasado un montón de alumnos por la escuela y un montón de profesores que fueron alumnos, así que esa retroalimentación sigue hasta el día de hoy. Además, no solo trabajan de profesores, sino que también trabajan de artistas en la parte local de la ciudad como en la región”.

  • Los primeros pasos de la escuela 
  • Con el objetivo encaminado, Marcelo Curotti recurrió a la municipalidad para presentar un proyecto que implicaba crear un espacio para que los niños puedan formarse y que no sea solo en búsqueda de entretenimiento.
  • “Es algo que me llena de orgullo porque es el Estado quien apuesta al arte, sobre todo en ese momento que el circo no era tan visibilizado y popularizado a nivel escuela. Hace 18 años atrás había muy pocas manifestaciones de escuela, estaban “La Arena” en Buenos Aires o “Circo Criollo” y no muchas más, todas en el orden de capital y privadas. Me pareció una apuesta muy importante en aquel momento, muy valiosa”, remarca el director.
  • En sus inicios, la única disciplina por entonces eran las telas. En ese sentido, Marcelo Curotti recuerda aquellos primeros años. “Cuando surgieron los primeros profesores de telas, se agregó acrobacia y trapecio, dictadas por mí”. Y así, comenzaba a expandirse a medida que la escuela recibía a los niños saladillenses, ávidos de destrezas circenses.
  • El primer espectáculo de niños se estrenó en 2008, se llamó “Fragmentos” y participaron alrededor de 80 chicos en escena. En el mismo año, presentaron “Orkus”, la segunda obra y primera de adultos, que marcó un precedente tras haberse presentado en diversas muestras regionales.
  • En este marco, Marcelo Curotti destacó aquel envión. “Se hicieron muchas funciones al aire libre y participamos en algunos regionales. Ganamos uno en Lobos y pasamos al provincial en Lincoln, organizado por el Instituto del teatro junto con el Consejo provincial de teatro. A partir de ahí, comenzamos a crecer, a tener más alumnos y más disciplinas, que llevaron a posicionar mejor a la escuela”.
  • Asimismo, incorporaron nuevas especialidades para desarrollar, como el palo chino, luego equilibrio sobre rolo, alambre y rueda alemana, como así también acro dúo. Para la escuela, poder ampliar el abanico de posibilidades y difundirlo, fue fundamental y llevó a que luego de una década de trabajo, comenzaran a ver los frutos. 
  • “A los 10 años de la escuela, ya teníamos profesores que habían sido alumnos y que fueron progresando a tal punto que pasaron a ser parte del staff”, recordó el director haciendo hincapié en la importancia de contar con los saladillenses en el proyecto.
  • “Se empieza a los 5 años con la formación de circo integral, telas, trapecio, rolos, hula hula, acrobacia y, a partir de los 8, continúan las especializaciones con telas, trapecio y acrobacia, algunos las combinan, y en la actualidad, ya contamos con más de cien alumnos”, repasa en voz alta su creador.

  • Las obras con el sello de Astrolabio
  • Mientras tanto, sin dejar la enseñanza a un lado, los alumnos junto a los formadores, continuaron en su derrotero artístico y presentaron numerosas obras. Luego de “Fragmentos” estrenaron “Odisea” en 2010 y más tarde “El grito sagrado” en 2014. Al año siguiente, presentaron “Días de Radio”, una obra hecha por adultos, a gran altura y con grúas como principal atracción y, sobre todo, con una gran cantidad de participantes en escena, algo que no era muy común de ver en las primeras muestras.
  • Ya en 2016, estrenaron “Transmutaciones”, y un año después la escuela se despachó con tres obras de distintas temáticas. “Octavo día”, basada en la música de Soda Stereo, “El cumpleaños del Tata” e “Hilachas de lonas y tablas”. En 2019, llevaron a escena “La Resistencia”, inspirada en las invasiones alemanas a un poblado de Inglaterra, defendido solo por mujeres.
  • Por último, en 2022 llegó “Delirio” y luego “Onírico”, en 2023. Frente a la variedad en las distintas temáticas que abordaron a lo largo de estos años, Marcelo Curotti expuso cuál es su pensamiento a la hora de elegir el tema principal que van a tratar y que eligen contar.
  • “La idea de los espectáculos siempre fue combinar el teatro con el circo. El lema o la síntesis con la que trabajamos dentro de la escuela es que sea una obra de teatro narrada a través del circo”, dejando en claro cuál es el punto de partida.
  • “Normalmente suelo ser yo quien plantea la ´dramaturgia´ y la dirección en general. Pero también los profesores son los que hacen las direcciones y los montajes de sus disciplinas, ya sea tela, rolo, trapecio o acrobacia. Y mi parte es amalgamar una escena entre otra para lograr contar la historia”, dejando en claro el rol importante del director de la escuela a la hora de marcar el rumbo artístico.
  • Y en cuanto a los disparadores, el director explica la metodología que utilizan cada vez que van en busca de una nueva propuesta. “Los motivos son diversos y no hay una idea especifica, a veces sale de la nada, de una imagen que apareció, de un documental que vi o de un libro que leí, simplemente aparece porque sí. En los últimos dos espectáculos, participaron algunos profesores en la propuesta de la historia y en la dirección, porque la idea es que en algún momento yo también deje de estar como director y que los mismos alumnos, que se formaron dentro de la escuela y que fueron profesores, logren también ser los directores de la escuela”, revelando así sus ideas en un futuro próximo y abriendo puertas hacia su gente, para no olvidar el leitmotiv que dio el inicio a su proyecto de vida. 
  • Con una nueva obra en cartel “Rueda de amor”, Astrolabio no solo construyó el lugar para dar las herramientas necesarias, sino que además, le ofrece trabajo a los saladillenses, quienes pasan de alumnos a maestros y muchos egresados actualmente son artistas de circo específicamente. Otros, están trabajando en lugares de la escena local, como circos y programas de tv y muchos con carrera internacional, marcando sus pasos por Chile, Perú, Bolivia, Venezuela y Europa. “El orgullo más grande es que todos salieran de la escuela con esa finalidad, que sea de formación de artistas y no de entretenimiento o pasatista para la comunidad”, concluyó el gran hacedor.

  • Cerca de celebrar las dos décadas del nacimiento de Astrolabio, las estrellas circenses en Saladillo se encuentran representadas y apañadas por Marcelo Curotti, quien marcó los pasos a seguir desde su propia experiencia y colaboró con amor y pasión, para que los niños en su pueblo, puedan elegir cómo delinear sus necesidades artísticas y que además, vivan con la convicción de que tocar el cielo con las manos en Astrolabio, es posible.