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Comunidad Tierra, de Claudio Caveri: la comunidad arquitectónica organizada, Moreno, Provincia de Buenos Aires

María Casalla
María Casalla
Comunidad Tierra, de Claudio Caveri: la comunidad arquitectónica organizada, Moreno, Provincia de Buenos Aires
20/11/2024

La Comunidad me enseñó una cosa muy importante: a conjugar mi pensamiento, mi imaginación, con las elecciones de los demás miembros del grupo. Allí aprendí, en la práctica, aquello de que ‘el fuego, pa’calentar, debe comenzar por abajo’. Es un principio basista, y yo no puedo dejar de ser un basista. Nada más distante que esto de lo que se espera de un funcionario; por eso dicha actividad fue, para mí, una cosa de locos. Yo creo en lo que hace la gente, y no pienso que el municipio deba hacer otra cosa que un instrumento para su beneficio: debe apoyar sus propias iniciativas, por ejemplo la autoconstrucción. 

(Claudio Caveri, relato de su experiencia como Secretario de Obras Públicas del Municipio de Moreno, año 1984/86´)


Allá por el año 1958, el arquitecto argentino Claudio Caveri, egresado de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, cerró definitivamente sus oficinas de diseño arquitectónico en la ciudad de Buenos Aires y se radicó definitivamente en el partido de Moreno, provincia de Buenos Aires. Allí soñó y logró concretar, junto a un grupo de familiares y amigos, un conjunto de viviendas que fueron extendiéndose hasta una escuela de oficios y una Capilla, que luego serían obras emblemáticas para el Barrio y para el acervo del diseño arquitectónico mundial.  Más que un proyecto arquitectónico, la Comunidad Tierra, se trató de una apuesta existencial, humana, con arraigo a lo que Caveri llamaba el habitar desde aquí o desde el arraigo, decidiéndose por lo americano, como diría su querido Rodolfo Kusch, filósofo argentino, presente con sus ideas en toda su obra. 

Esta apuesta por una experiencia de trabajo directa con la tierra y la naturaleza, autogestiva se sitúo en el barrio Trujui, en el municipio de Moreno, Provincia de Buenos Aires. La llamada Comunidad Tierra fue una experiencia más que un proyecto, concebida por fuera de la trama urbana trazada originalmente. Fue creciendo al calor popular de los vecinos de la zona, que se apropiaron de ella, fundando comunidad, y más que nada, comunidad organizada como le gustaba decir a Caveri. Ahí nacerá la idea de la Escuela de oficios (ETIT) años después en el año 1974, para la gente del mismo barrio, que podía aprender allí el oficio de maestro mayor de obra.

La Cooperativa Tierra estuvo concebida a partir del principio colaborativo y solidario de la comunidad organizada, principio que no sólo se trasladó a la construcción de un barrio, sino a la producción de alimentos y servicios sociales, de la cual todos sus habitantes fueron partícipes. El barrio compuesto por un conjunto de viviendas de formas volumétricas libres e inéditas para el diseño de la época, fueron diseñadas en una sola planta, con formas sinuosas, irregulares, pliegues y techos puntiagudos. Sus formas, se comunican entre sí, generando una organicidad como si fuera un gran ser vivo que respira y se mueve al calor de sus habitantes y sus vidas. 

Siguiendo la técnica constructiva libre de ferrocemento (mallas de alambre revestidas de concreto/hormigón y colgantes entre arcos) Caveri proyectó en el barrio un conjunto de viviendas teniendo como horizonte una manera de vivir el espacio desde un habitar pleno vivible, cotidiano, alejado de los artificios de formas que no generan habitabilidad. Caveri quería que “lo improbable suceda en el espacio”. Las casas, escuela y capilla de la Comunidad Tierra se hallan semienterradas para representar ese arraigo al suelo, dando idea de ese habitar desde el estar siendo. 

Su búsqueda arquitectónica se obsesionaba con volver hacía lo propio, quebrar con los modelos epistemológicos, arquitectónicos ajenos: “Debemos encontrar nuestro lenguaje, otro lenguaje, un lenguaje alternativo. Debemos hacer aflorar todo aquello que está escondido, negado, sepultado. Este camino debe ser recorrido necesariamente para poder, algún día, reconocernos y ser reconocidos como pueblo” decía.  

Este arraigo al suelo argentino y latinoamericano lo llevó a concebir una arquitectónica de las formas que denominó casablanquismo. La Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe en el partido de Moreno, es ícono de ello. Las casas blancas emulan la arquitectura pura y simple de lo colonial, el exterior blanco contrasta con el interior rojizo de la cubierta, el juego de luces que genera una calidez y cobijo propio de la religiosidad y la intimidad propia del encuentro místico. Esa arquitectónica de formas simples y austeras contrasta radicalmente con los espacios de hormigón fríos y despojados del movimiento arquitectónico Moderno, con epicentro en Europa, del cual Caveri, buscó distanciarse. 

Además de las obras de la Comunidad Tierra, Caveri realizó una cantidad de obras emblemáticas como la casa Urtizberea (San Isidro, 1956), La Iglesia Nuestra Señora de Fátima (Martínez, 1957), junto a Eduardo Ellis, la Casa de Ejercicios Espirituales Jacarandá en Reconquista, Santa Fe (1968), y otras más recientes, como el centro religioso Memorial Fidel y María Moreno y la nueva Capilla de Fátima en Ingeniero Maschwitz (2000-2002), hecha junto a su hijo Esteban y Alejandro Faillace. Sus influencias intelectuales contantes serán las de Nietzsche, Einstein, el pensador religioso Pierre Teilhard de Chardin y el ya citado filósofo de la identidad latinoamericana Rodolfo Kusch. No sólo fueron influencias intelectuales sino sus faros sus faros espirituales. 

Caveri falleció en el año 2011, además de su labor y oficio como diseñador, tuvo su paso en la función pública como Secretario de Planeamiento Urbano (1984) y luego Secretario de Obra Pública (1986). Su lugar en el mundo, hasta el día de su muerte fue ese rincón del conurbano profundo del oeste de la Provincia de Buenos Aires, epicentro de una vida intensa y fascinante como su obra que sigue alimentando a la comunidad de Moreno.