El bodegón y la historia de amor que despertó al pueblo de Ramón Biaus: “Lo del turco”
A 30 km de Chivilcoy está situado un pueblo que pocos conocen: Ramón Biaus. La localidad yacía en el olvido pero gracias a la gastronomía obtuvo mayor visibilidad: le devolvió la chispa que tanto esperaban sus habitantes.
- A Ramón Biaus se accede a través de un camino de mejorado con piedra pero sin asfalto, conservando ese toque pueblerino de la Provincia de Buenos Aires que tanto gusta.
- Actualmente, viven 140 personas que disfrutan del espacio público y no cierran la puerta de sus domicilios con llave. La tranquilidad es un hecho y de acuerdo con los testimonios de los vecinos “no es necesario irse tan lejos para poder vivir en libertad”.
- Y como todo lo mágico, esta historia está compuesta de gastronomía y amor. Paula Ares es oriunda de Ramos Mejía y trabajó durante 25 años en distintas empresas dedicadas a la comunicación hasta que un día le ofrecieron el retiro voluntario - si sabrán los argentinos empezar de cero -.
- Con la indemnización obtenida, Paula se dedicó a la indumentaria. Diseñaba y viajaba a Estados Unidos de manera frecuente lo que difería del ritmo de vida que tiene ahora.
- Pasó el tiempo y su vida dio un giro inesperado. El valor del alquiler de su negocio de ese entonces fue elevado lo que ocasionó que ya no pueda mantenerlo y tuvo que cerrarlo. Y, para sumar a los cambios, quien era su pareja terminó la relación.
- Una amiga le recomendó trabajo en una empresa agropecuaria y pese a que no tenía experiencia, confió y se lanzó. Su tarea consistía en visitar clientes y realizar el recorrido por la RN5. Para ella, según relata, fue un gran desafío.
- Paula creía que Buenos Aires terminaba en Luján, y fue a través de ese empleo que conoció el campo: “el primer flechazo de amor.” Al principio, el trabajo fue duro ya que no conocía a nadie y el ambiente era nuevo, pero luego se hizo de amigos en distintos lugares y poco a poco todo comenzó a mejorar.
- Un día, un grupo de Chivilcoy la invitó a una peña que se realizaba los miércoles en la casa de Ariel, un hombre oriundo de Ramon Biaus. Al llegar, Paula se encontró con un increíble asado, guitarreada, karaoke, y estrellas. Desde ese entonces no hubo vuelta atrás, algo cambió en ella y en su forma de pensar; decidió irse a vivir al campo.
- Con Ariel, comenzaron a construir un vínculo de amistad pero se veían de manera esporádica en las peñas que él realizaba ya que no tenía teléfono celular.
- Nadie creía que ella iba a mudarse al campo, su familia desconfiaba y en un principio le expresaron que “estaba loca” pero Paula ya había tomado la decisión.
- “Esto es como vivir en un country sin pagar expensas” reflexionó en diálogo con Identidad Bonaerense, y en ella aparece un brillo que confirma que ha tomado una gran decisión para su vida.
- Ramon Biaus le permitió ser propietaria lo que en Ramos Mejía no había podido concretar. Luego de adquirir un terreno a algunos kilómetros del pueblo, comenzó a ver a Ariel mucho más seguido. La relación se hizo cada vez más cercana hasta que el enamoramiento era innegable. Desde el primer momento supieron que eran el uno para el otro.
- En el 2019 surgió la idea que terminaría de encauzar su rumbo: consiguieron una locación. Comenzaron a adaptarla para usarla como vivienda y, a su vez, en un bodegón. El esfuerzo y la dedicación comenzaban a dar sus frutos y ese sueño se materializaba.
- En pleno proceso y armado del lugar, llegó la pandemia: todo un país paralizado por un virus hasta ese entonces desconocido. Sin embargo, por fortuna y probablemente debido a su baja densidad poblacional, en el pueblo no hubo contagios pero de todos modos cumplieron con las normativas dispuestas por el gobierno. Una vez más, se la rebuscaron y abrieron un almacén.
- Pasada la pandemia, un 19 de mayo con mucha ilusión, Paula y Ariel inauguraron “Lo del Turco” el primer bodegón del pueblo. Este hecho hizo crecer el turismo dándole más visibilidad a Ramon Biaus. El nombre del bodegón es simplemente una cláusula más del contrato.
- Paula siempre soñó con tener un local gastronómico pero hasta ese momento no tenía experiencia como la que sí tenía Ariel.
- Juntos se potenciaron y formaron un gran equipo.
- Tienen todo organizado de forma metódica. Los lunes por la mañana Paula utiliza su auto para realizar 30 km y visita proveedores para buscar la mercadería, mientras que los miércoles son el día para hacer las pastas.
- El matambre, el pan casero y las pastas son las recetas de campo aprendidas de la madre de Ariel que ella realiza y él se dedica a la parrilla.
- “Ariel es el mejor asador de todo el pueblo” no es algo que expresa solamente ella sino también las personas que tuvieron la posibilidad de probar sus comidas.
- ¿Cuál es el plato que se lleva todos los elogios?
- “Cuesta elegir uno. El costillar es una manteca, el asado tiene un gusto único, las pastas son potentes y las empanadas de carne fritas son espectaculares.” Paula expresa que todos se llevan elogios porque cocinan con mucho amor, y eso, siempre se ve reflejado.
- “Nosotros cocinamos para Dios, con la mejor comida y la mejor calidad” Además, comenta el empeño que ponen todos los días para brindarle una experiencia única a los comensales que visitan su lugar.
- “Lo del turco” es un bodegón libre ya que las porciones se pueden repetir las veces que se quiera.
- Están abiertos los fines de semana y los feriados solo al mediodía. Para abonar, aceptan tarjetas de débito y mercado pago.
- Reciben alrededor de 150-200 personas y realizan eventos privados que se coordinan y organizan sin inconveniente.
- Para asistir es necesario realizar reservas vía WhatsApp ya que no hay señal en el pueblo.
- “Las fechas patrias para nosotros son muy significativas, comenzamos diciendo unas palabras con la que la gente se emociona y aplaude al grito de viva argentina. Cantamos el himno antes de comer, nos abrazamos todos y disfrutamos de la comida típica.
- Nuestra misión es que los orígenes jamás se pierdan, que se siga comiendo rico y casero.
- Nuestro bodegón es un puente para conectarse con lo que te hace bien, venir a nuestro pueblo es como visitar un mini museo. “Ramon Biaus LATE” concluye Paula.
- Meli Vinci
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