Identidad Bonaerense

Menú

El paraíso: un lugar destacado para disfrutar

Meli Vinci
Meli Vinci
El paraíso: un lugar destacado para disfrutar
26/11/2024

Por Meli Vinci

Hace aproximadamente 100 años, Juan Di Bucci llegó de Italia para instalarse en un pueblo que recién estaba fundándose. Se trata de El paraíso, perteneciente a Villa Ramallo, ubicado a 196 km por RN 9 de la ruta Buenos aires - Rosario, un pueblo muy tranquilo que ocupa solo 14 cuadras. 

Al poco tiempo de haber llegado junto a sus hermanos, vio la beta de abrir el primer salón de ramos generales; fue así que se inauguró el “Almacén de Ramos Generales Di Bucci Hnos”. Este proyecto comenzó a tener muchísimo caudal de gente ya que era visitado por personas que realizaban compras diarias/mensuales; el salón contaba con una barra para tomar un aperitivo y, además, tenían la opción de realizar depósitos bancarios debido a que eran corresponsales del Banco Nación. El almacén trascendió a un punto de encuentro para todas las personas que vivían en diferentes pueblos y aportaba a la vida social de sus habitantes.

Los años fueron pasando y después del fallecimiento de Juan el almacén quedó a cargo de sus hijos Juan Carlos y Hugo Di Bucci quienes se enfrentaron a diversas situaciones como la industrialización del campo que generó inconvenientes estructurales en el pueblo. Tal fue así que Hugo decide dedicarse a otra cosa, mientras que Juan Carlos tomó la decisión de mudarse a Buenos Aires con su familia y solo visitar el pueblo los fines de semana. 

El bar había cerrado por completo y cada uno tomó un rumbo distinto. Federico, el hijo de Juan Carlos, armó su vida en Buenos Aires y es allí donde conoce a Agustina - que hoy en día es su esposa- y madre de sus hijos. Pasaron los años pero la idea de volver al pueblo seguía intacta solo que era un gran desafío dejar los trabajos habituales, idear y remontarse a la vieja idea de tener un lugar de comidas. 

Con el proyecto en mente, Federico le compró a sus primos la parte del restaurante que permanecía cerrado, pero la idea comenzó a diluirse porque comenzó la pandemia. Entre idas y venidas, con mucha incertidumbre y sin saber que hacer, pensaba si abrir post pandemia era una buena opción. Él no tenía experiencia en gastronomía por lo que decidió sumar a un socio que era cocinero. 

Cuando confirmaron que la pandemia había finalizado no dudó y anunció la  renuncia a su trabajo habitual para poder dedicarse de lleno a su proyecto. Federico quería otra posibilidad de vida y que sus hijos puedan tener una infancia libre de miedos. 

El 21 de enero 2021 dan por inaugurado “El Paraíso”, espacio al que asisten gran cantidad de personas de las grandes ciudades y en el que, al no ser un restaurante de paso, los clientes se quedan durante largo tiempo disfrutando del buen comer y de la tranquilidad. 

Todos sus platos son caseros hechos en el horno de barro que es una figura importante de la cocina, le da otro picor y lo más interesante es que la gente lo puede apreciar. Los clientes buscan esa impronta que de acuerdo con sus reseñas ha sido lograda. 

Federico, su dueño, se expresó con Identidad Bonaerense: 

“Estamos todos felices que esto esté funcionando de manera exitosa, porque fue apostar a un lugar donde no había nada”

“Es un pueblo de campo, que se dedica a la parte agrícola, y depende mucho de lo que es Ramallo y Villa Ramallo. No hay estaciones de servicio, ni cajero automático,  y el servicio internet recién llegó hace un año ya que no había fibra óptica, tampoco poseen gas natural, pero pese a todo esto, es un lugar que  sigue creciendo.” Concluyó. 

Los platos destacados del lugar son: costillar a la estaca, pechito de cerdo al horno laqueado, y pastas caseras. Además, está la sugerencia del chef que es el matambre a la pizza. De postre podés deleitarte con lemon pie, tiramisú y helados artesanales que terminan siendo los más aclamados por los comensales. En el Paraíso se amansa y se cocina todo en el momento.

Es un emprendimiento familiar que necesita de personal por la cantidad de gente que los visita. Fue tanto el caudal que terminaron  agrandando la cocina, pero les quedó chica nuevamente. Tienen la misma atención personalizada desde que comenzaron y siempre trabajan codo a codo para complacer a quienes los visitan.  

Se destacan por ser muy cercanos con el cliente desde que toman la reserva, hasta cuando se van. Consideran que es primordial preguntarles qué les pareció la visita, qué tal estaba la comida y si hay algo que les gustaría modificar - dicen que eso nunca hay que preguntarlo - pero a ellos realmente les gusta recabar experiencias para poder brindar un óptimo servicio.

“Es como estar en tu casa, con la diferencia de que te atiendan” expresa Federico. 

Desde el restaurante, consideran que los fines de semana pasa la misma cantidad de gente que habita en el pueblo - alrededor de 400 personas - entre turismo, gente que vive la experiencia, otros de descanso, etc, pero todo depende… si es un fin de semana largo, aumenta. Trabajan 60 cubiertos por servicio y los días de mayor movimiento son los domingos que la gente se anota en lista de espera para poder comer.  

Sus horarios son los siguientes: viernes de 18h al cierre (puede ser por la madrugada), sábados desde las 11h hasta el cierre ofreciendo almuerzo, merienda, cena y post cena, y los domingos abren de 11h a 18h que siempre se termina extendiendo un poco más. Únicamente trabajan con reservas. 

El paraíso es un lugar para disfrutar y viajar en el tiempo, si vas sentís que estás dentro de la casa de tu abuela. Aprovechá la experiencia, saboreá sus platos y gozá un momento pleno, por qué no, en compañía.