El Peretz para siempre
No íbamos al Peretz, éramos del Peretz
- El Centro Cultural y Deportivo Isaac León Peretz de Villa Lynch, municipio de San Martín, fue fundado en 1940 por migrantes judíos de Europa Oriental vinculados al Partido Comunista.
- También por socialistas y progresistas e incluso por sionistas y religiosos. Ese pluralismo y amplitud se entendía en el marco de la política internacional de los comunistas que desde 1935 proponían la construcción de Frentes Populares antifascistas.
- LOS PRIMEROS PASOS
- Muchos de los fundadores eran obreros textiles que venían del complejo fabril de Valentín Alsina de Lanús. Algunos habían logrado comprarse un telar y se independizaban trabajando como “façonnier”, tejiendo por encargo de sus ex empleadores, o para los cada vez más numerosos mini fabricantes que demandaban su producción. Como consecuencia de la sustitución de importaciones y de la política económica del Peronismo. muchos pequeños empresarios prosperaron y sus fábricas crecieron mucho. El municipio de San Martín se hizo famoso por el desarrollo de la industria textil, especialmente el barrio de Villa Lynch al que lo apodaban Lynchester en referencia a Manchester, capital inglesa de la confección de telas.
- “Mi tía Pola Kuszer prestó su casa de la calle Ladines 3656 de Villa Devoto para que comenzara a funcionar el Peretz, primero como un centro educativo cultural y también como biblioteca” cuenta Clarita Gliksman destacando el protagonismo de las mujeres peretzianas cuando aún faltaban 11 años para la conquista del voto femenino.
- En 1941, ya en Villa Lynch, el Peretz fue una de las instituciones fundadoras de la Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina - Idisher Cultur Farband (ICUF Argentina). Ese sector de la comunidad judía local, compuesto mayormente por comunistas, propiciaba una identificación con el judaísmo basada en el uso del idish, la transmisión de las tradiciones culturales judías centroeuropeas –literatura, corrientes del pensamiento y la filosofía de carácter laico-, y la integración social y política de los judíos en Argentina. En su apogeo, en 1953, el ICUF llegó a obtener casi el 40% de los votos en las reñidas elecciones de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), muy representativa entonces por el alto número de socios.
- “Llegué al Peretz en el 46, mi papá se había comprado un telar y puso su taller en Villa Lynch. Iba al Peretz como una escuela complementaria. En esa época funcionaba un jardín de infantes y enseguida los primeros grados del shule, al que concurríamos de lunes a viernes a contraturno de la escuela para aprender Idish, cultura judía y hacer actividades como teatro, música y artes plásticas. Poco después se sumaron 2 turnos del colegio y un seminario para formar docentes.
- Éramos una gran institución, un centro cultural, educativo y deportivo”, recuerda Isaac Fainsod.
- La fundación del Estado de Israel en 1948 trajo como consecuencia una escisión en la institución. La Comisión Directiva del Peretz estalló trayendo aparejado un grave problema: la titularidad estaba a nombre de dos fracciones políticas antagónicas. “El Peretz tuvo la suerte de tener un presidente brillante, Abraham Epstein- que cuando la colectividad judía aún estaba unida llegó a ser tesorero de la AMIA- y logró que la sangre no llegara al río”, agrega Fainsod.
- Los sectores sionistas y religiosos siguieron otro camino y a unas pocas cuadras fundaron la escuela Tel Aviv N°5.
- En la década del 60 se inició el desafío de construir el gimnasio- inaugurado en 1967- y también la pileta y los vestuarios, que fueron terminados 2 años después.
- “Comenzaron las obras para hacer un edificio enorme, de avanzada y de una calidad increíble. La piedra fundamental fue puesta en 1963 por mi hermano Waldo que tenía 3 años y por una histórica del club, que ya en ese momento debería tener más de 80, la bobe Bloch. Mi abuelo fue uno de los fundadores, un gran activista y uno de los que aportó mucho dinero para que eso fuese realidad”, recuerda Javier Kantor refiriéndose con admiración a su zeide Wolf Raizman.
- CULTURA, EDUCACIÓN Y DEPORTE
- Las instalaciones del Peretz se dividían en dos grandes edificios. En el primero, sobre la calle Monteagudo, funcionaban el shule, el kínder, el seminario para formar docentes, la biblioteca y un teatro con capacidad para 500 personas con platea y súper pullman cuyas bambalinas y telón eran de terciopelo bordó y sus butacas de cuero. Por ese teatro pasaron grandes figuras de la música nacional como Mercedes Sosa, Horacio Guaraní, Víctor Heredia, el cuarteto Zupay, Los Fronterizos, Los Chalchaleros, María Elena Walsh, Juan D'Arienzo, Osvaldo Pugliese y Almendra. En el otro, situado sobre la calle Rodríguez Peña, estaba el club, con los gimnasios, los vestuarios y la piscina semi olímpica cubierta.
- Clarita Gliskman comenzó su tarea pedagógica en el Peretz siendo ayudante docente y llegó directora del kinder. Y dice con orgullo: “En el Consejo Nacional de Educación éramos considerados como una de las mejores escuelas. Cuando ibas al ministerio de Educación y decías que eras maestra en Peretz o en Zumerland enseguida conseguías trabajo. Pertenecer a Zumerland y al Peretz brindaba mucho prestigio.
- EL APOGEO
- “A nivel deportivo las décadas del 70 y 80 fueron muy buenas para el Peretz . Estábamos federados en natación, pelota al cesto, basket y voley, deporte en el que logramos ascender y competir durante varios años en primera. En el club también se jugaba mucho al ping pong y había una sala en la que las personas mayores jugaban con pasión al dominó y al ajedrez. Hubo un evento increíble en 1971 cuando se jugó en Buenos Aires el match entre Bobby Fischer y Tigran Petrosian para definir quién sería el retador del campeón del mundo Boris Spasky. Por contactos con el Partido Comunista se logró que dos de los coequiper del soviético -también grandes maestros internacionales- fueran un domingo al Peretz a brindar simultáneas contra 40 tableros. Yo fui con mi tablero bajo el brazo. Creo que duré 12 o 13 jugadas nada más”, admite riéndose Javier Kantor.
- LA DICTADURA
- También para el Peretz fue un hecho traumático, un golpe que casi lo deja knockout. Muchos de los integrantes del ICUF sufrieron el Terrorismo de Estado y algunos engrosan la larga lista de desaparecidos. Otros padecieron las políticas de libre mercado y de importaciones de Martínez de Hoz y la quiebra de sus pymes. Sin embargo, fue un refugio para muchos adolescentes. "El Peretz fue el lugar donde durante la dictadura me sentía libre para poder expresarme mientras en la primaria y secundaria no era posible. En el Peretz las chicas ya jugaban al fútbol y a veces salía un picadito mixto, asegura Alejandro, hijo de Isaac y Clarita. "Escuchábamos y cantábamos la música que estaba prohibida y en su biblioteca circulaban libros que estaban censurados. El club fue un refugio para nosotros y un lugar de pertenencia. Yo no iba al Peretz, yo era del Peretz", concluye.
- “Identidad Bonaerense” se comunicó con Nerina Visacovsky (UNSAM-CONICET) y autora del libro “Argentinos, judíos y camaradas tras la utopía socialista” cuentas las causas del cierre del Peretz y su reapertura después de más de dos décadas: “A finales de los 80, con la hiperinflación de Alfonsin, la situación económica del club ya era difícil. Con la cuota de los socios no alcanzaba para el mantenimiento y como no integraba la DAIA y la AMIA no le brindaban apoyo económico. Se alquilaba la pileta semi olímpica a escuelas e instituciones, pero después de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA- por temor a asistir a un club judío- rescindieron esos convenios. Por otra parte, la liberación de importaciones fue devastadora para la industria en general y para la textil en particular; y la mayoría de las empresas de socios del Peretz quebraron. Además, muchos de ellos ya no residían más en San Martín, se habían mudado a Villa Devoto u otros barrios porteños”.
- LA RECONSTRUCCIÓN
- Para las miles de personas que entre 1940 y 1995 pasaron su infancia y adolescencia en el Peretz, su cierre fue triste y traumático. Diez años después, Visacovsky tomó la iniciativa para recuperar al centro cultural y deportivo de sus amores. Primero comenzó a ir con un grupo de voluntarios a recuperar la biblioteca que estaba en muy mal estado. “Ordenamos y catalogamos los libros. Una parte fue al ICUF y otra a la UBA y a la biblioteca de la Universidadde San Martín (UNSAM) que tiene libros de Moscú y material de origen judío ligado al mundo socialista”, relata Visacovsky.
- Tiempo después, al conocer los escritos de Visacovsky, el entonces intendente Gabriel Katopodis la convocó para interiorizarse sobre la historia del Peretz con el objetivo de recuperarlo y convertirlo en un club municipal. En 2013 el municipio compró parte del club y dos años después presentó el proyecto para recuperar el gimnasio y la piscina. En el 2019 se inauguró la primera etapa y en marzo del año pasado la segunda.
- “El barrio fue a celebrar la reapertura del Peretz, no sólo los antiguos socios. Veía eso y pensaba: estos tipos lo lograron, porque a diferencia de las instituciones sionistas, su objetivo era ese, un centro cultural y deportivo que excediera a la comunidad judía, que tuviera las puertas abiertas para las masas, para todo el vecindario, para los obreros de Villa Lynch”, explica conmovida Visacovsky. Y agrega: “Hoy el club se sigue llamando Péretz, creo que no hay en el mundo una institución estatal que tenga un nombre de un escritor judío como él, y además ahora está en idish, en lugar de Isaac León se llama Itzjak Leib Peretz.
- El intendente de San Martín, Fernando Moreira, inauguró la segunda etapa de su remodelación, junto a Gabriel Katopodis que entonces era ministro de Obras Públicas de la Nación (y que hoy se desempeña en esa cartera bonaerense) y al subsecretario de Deportes de la Provincia, Leandro Lurati. Ese día Moreira sostuvo que la recuperación del Peretz se hizo manteniendo la imagen original del edificio, considerado por todos los vecinos de Villa Lynch como fuerte valor de pertenencia.
- Maximiliano Torres