Grupo Plastigas, una empresa familiar bonaerense, en pleno crecimiento y con compromiso social
El aporte de Plastigas va desde colaborar con materiales para la restauración del emblemático de El Torreón del Monje de Mar del Plata, pasando por el aporte para la construcción de un hospital durante la pandemia, hasta la ayuda a diferentes municipalidades para bomberos y seguridad vial, entre otras acciones solidarias.
Por Hugo F. Sánchez
Néstor, Florencia y Camilo son parte de dos generaciones de los Santoni, dueños e impulsores de Plastigas, una empresa familiar productora de chapas plásticas e instalaciones de gas fundada por Ernesto Santoni en Mar del Plata hace 50 años, que con el tiempo se convirtió en un grupo empresarial dedicado a la distribución de materiales para la construcción, que actualmente concentra buena parte del mercado en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, siempre en expansión y con fuertes lazos con la comunidad.
Fue en 1972 cuando en un galpón de 700 metros cuadrados de la calle Brown de la ciudad de la costa bonaerense, nacía la firma con apenas seis empleados, que atenta a las necesidades del mercado, combinaba el plástico y los equipos de gas por lo que claro, el nombre Plastigas se dio naturalmente. Pero con el tiempo, el emprendimiento de don Ernesto Santoni dio un vuelco fruto del empuje de sus hijos, Néstor y Oscar, que convirtieron a la firma en un negocio de producción, distribución y comercialización de productos para la construcción.
Los años pasaron y Oscar decidió dar un paso al costado, por lo que Néstor Sartoni quedó al frente del grupo junto a sus hijos Florencia y Camilo, para llevar adelante las actividades de Servisteel y Trialum, que conforman el grupo Plastigas, la firma pionera de la compañía.
“Después de que mi abuelo funda la empresa, mi papá Néstor y mi tío Oscar ingresaron todavía de adolescentes y en unos años, mi abuelo se retiró y ellos se hicieron cargo de la empresa”, cuenta a Identidad Bonaerense Camilo Sartoni.
“Más o menos para 1985, mi papá y mi tío decidieron dar un vuelco para ir un poco más a la parte comercial”, cuenta Camilo “convirtiéndonos en representantes de grandes marcas como Siderar, que ahora se llama Ternium, que es la principal productora de acero del país, Isover que hoy pertenece al grupo del Grupo Saint Gobain, Durlock o Acindar, y de esta manera empezamos a formar parte de la cadena de distribución de estos proveedores”, completa la protohistoria de Plastigas el actual gerente general.
El recorrido de la firma ahora convertida en un grupo empresario tiene que ver principalmente del esfuerzo familiar en primer lugar y de transiciones generacionales dentro de ese núcleo en particular, como bien señala Florencia Sartoni, la vicepresidenta de la firma.
“Mientras trabajaba nuestro padre estudiaba la carrera de contador pero tuvo que abandonar para hacerse cargo de la empresa y lo sigue haciendo como presidente con nuestra ayuda, que hace diez años que estamos junto a él y ahora se incorporó Luciana, que está terminando la carrera de Marketing”, relata Florencia y completa el linaje empresarial de los Santoni.
Cuando se tomó la decisión de cambiar el enfoque a la parte comercial, las grandes cantidades de productos a distribuir exigieron la mudanza a un local más amplio de 3.500 metros cuadrados, la compra de camiones, la organización de los galpones con estivas, la contratación de mayor cantidad de personal operario y administrativo, todo un crecimiento enfocado para trabajar a gran escala de acuerdo a las necesidades de los clientes.
“Entre 2008 y 2010 Néstor tomó la decisión de pegar un salto en lo cuantitativo y nos tuvimos que mudar nuevamente a la que es actualmente nuestra sede central en Champagnat 3245 con 5.500 metros cuadrados”, recuerda Camilo y completa: “También empezamos a abrir sucursales en Necochea, Olavarría, Pinamar y Florencio Varela, cada una con locales que van desde los 4.000 a 5.500 metros cuadrados en terrenos y construcciones propias, cuadruplicando las toneladas de material que comercializábamos hasta ese momento”.
Para atender estrictamente la cronología de Plastigas, nuevamente hay que remitirse al inagotable empuje de Néstor Santoni, que en 2012 creó Servisteel, un regreso a la actividad industrial con un terreno sobre la Ruta 2 de varias hectáreas, esta vez desde el procesamiento del acero en frío en donde se obtiene la chapa usada para techos, perfiles y zinguería.
“Actualmente en todo el grupo Plastigas somos aproximadamente 120 personas, con empleados que nos acompañan desde hace más de 30 años”, cuenta orgullosa Florencia, “conformamos un grupo de trabajo muy comprometido con la visión que tiene la empresa, que es la de nuestro padre, que siempre fue un emprendedor y siempre está tratando e ideando nuevas estrategias para mejorar la empresa y superar las crisis que llegan cada tanto”, destaca la hija del presidente del grupo.
La mención de las recurrentes crisis de la economía nacional podrían haber tentado al grupo a dedicarse a la actividad financiera, a veces más lucrativa que la genuina producción y comercialización, pero lo que aparece en la charla con los Sartori es la responsabilidad social.
“La diferencia entre otros empresarios y nuestro padre es efectivamente responsabilidad social que tiene desde siempre, porque nosotros desarrollamos nuestra actividad dentro del rubro de la construcción que es muy importante para la economía del país”, define Camilo.
“Y en cada lugar donde estamos -precisa- intentamos realizar un aporte, porque obviamente somos una empresa con fines lucrativos, pero tenemos un espíritu de colaborar y ayudar con la sociedad”.
El aporte de Plastigas va desde colaborar con materiales para la restauración del emblemático de El Torreón del Monje de Mar del Plata, pasando por el aporte para la construcción de un hospital durante la pandemia, hasta la ayuda a diferentes municipalidades para bomberos y seguridad vial, entre otras acciones solidarias.
Con planes de expandir las operaciones del grupo a territorios como la ciudad de Buenos Aires y las posibilidades que se abren ante las promesas de inversiones en la Patagonia en el sur del país, Plastigas sigue haciendo honor a su propia historia, construida a partir del esfuerzo, el legado, los lazos con la comunidad y la necesidad seguir creciendo desde el territorio bonaerense hacia todo el país.
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