La Fiesta Nacional de la Guitarra cumple 30 años
El tradicional festejo en homenaje a Abel Fleury llena las calles de Dolores para seguir tejiendo música alrededor de nuevas generaciones. La tradición y las nuevas maneras de contar, se hacen lugar en esta histórica fiesta argentina.
Por Lucia Eva Rios
El hilo que une épocas
La génesis de esta fiesta está en el pueblo de Dolores y en el espíritu de mostrar artistas locales y apuntalarlos con artistas provinciales, nacionales e incluso de relieve internacional. Con esa mirada, en la primera edición y como para bendecir lo que serían los años siguientes, estuvieron el padrino de la fiesta, Argentino Luna, y Horacio Guaraní.
Con el paso del tiempo, la Fiesta fue adquiriendo la forma que tiene en la actualidad y que acompaña a los artistas que pasan por sus escenarios y sus 8 noches. Dentro de este universo dolorense también existe la Feria de la Guitarra, que se realiza en un parque con forma de guitarra que obtuvo un premio del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires en 2008. En diálogo con Identidad Bonaerense, Sebastián Cretón, director de Cultura de la municipalidad de Dolores, agregó que el festival nacional también tiene jineteadas y desfiles tradicionalistas, al que llegan agrupaciones de toda la provincia y el país.
De las ocho noches repletas de propuestas, Cretón subraya que la del viernes es una de las que más convoca. “Es un día cargado de emociones, con números especialmente para la juventud y suele ser un día de extrema concurrencia”. La otra jornada que no pasa desapercibida, es la tradicional Noche de los Payadores, de la cual participan talentos de otros países como Uruguay, y por otro lado, los locales muestran el canto surero. “También se invitaron artistas que hacen trap para que interactúen con los payadores”, destaca el funcionario.
¿Por qué Abel Fleury sigue siendo una figura clave?
Según la Real Academia Española, la vocación es la “inclinación a un estado, una profesión o una carrera”. La vida de Abel Fleury demostró que más que inclinarse, estuvo profundamente atravesada por esa vocación que a los 11 años lo sorprendió. Fue cuando pasó por el frente de una peluquería, en su Dolores natal, que escuchó una guitarra paisana y nunca más se despegó de ese sonido.
Esa entrega hacia el instrumento generó que a casi 70 años de su muerte, su nombre se repita año a año y sus partituras sigan recorriendo el mundo. Son esa parte de su música, la escrita, la que está impregnada en los lugares más insólitos. “Tu no eres de América, tu eres de mundo”, ya lo había sentenciado Federico García Lorca, como con una varita mágica.
Esa magia se ve en que una de sus canciones más difundidas figura como composición obligatoria en la Escuela Musical de Tomsk, Siberia, Rusia, ciudad en la que el autor nunca estuvo.
La obra de Fleury es expuesta en cada edición de la Fiesta Nacional de la Guitarra, y en 2024 fueron 14 concertistas de guitarra quienes llevaron una vez más el orgullo dolorense a los oídos y corazones de las personas.
La magia sigue intacta.
Dolores cambia de piel, pero no de esencia
Aparecen los músicos ensayando en los rincones, los vecinos pintando sus carritos de comida para salir a recorrer y vender, los gazebos se despliegan en las esquinas para contener todo tipo de escenas. Se termina el carnaval pero llega la Fiesta de la Guitarra.
La transmutación de las calles de Dolores durante la Fiesta de la Guitarra, es total. Cambia el ambiente, cambia el clima, y se siente la llegada de la primera semana de marzo donde la ciudad se enciende por completo. “Hay gente de toda condición socioeconómica que pide sus vacaciones exclusivamente para disfrutar de la fiesta”, refiere Cretón sobre las familias dolorenses.
La fecha de este festejo sirve como cierre del verano, así que la algarabía que se refleja en cada persona también puede ser como un “adiós” al calorcito, la temporada de festivales, la pelopincho, las vacaciones y los encuentros en chancletas. Luego de la fiesta empezarán las clases y Dolores volverá al ritmo habitual, con una fiesta más encima y empapados de la identidad payadora que año a año se revitaliza para todo el país.
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