La piedra de Tandil: ni piedra ni movediza
¿Qué fue realmente lo que pasó con la piedra movediza de Tandil? ¿Cuál fue la causa de su misteriosa caída? ¿El motivo fue natural o formó parte de un atentado anarquista? ¿Cómo fue la historia de los distintos intentos de réplica del famoso peñasco?.
HACIENDO HISTORIA
Rodeada de sierras agrestes y paisajes extraordinarios, la ciudad de Tandil, ubicada al sur de la provincia de Buenos Aires y con casi 150.000 habitantes, está emplazada en una de las formaciones rocosas más antiguas del planeta. La palabra Tandil significa “piedra que late” o “piedra que cae” y su símbolo más emblemático está representado por la famosa piedra movediza. Una mole de trescientas toneladas y 7 metros de altura, que fue visitada por turistas de todo el mundo y oscilaba en equilibrio, desde tiempos inmemoriales hasta su misteriosa caída producida el 6 de marzo de 1912.
Según los cálculos de la época, se cree que la piedra llegó a oscilar hasta 60 veces por minuto. El misterio de la caída de la piedra movediza se enmarca en una época donde las supersticiones y los fenómenos extraterrestres, eran tan válidos como las explicaciones científicas más rigurosas. Estudiosos de todo el mundo, célebres personalidades, turistas, llegaban hasta Tandil para observar el fenómeno de la piedra oscilante que era motivo de análisis de todas las facultades de Geología.
Una de las imágenes más impactantes de la piedra fue tomada por el fotógrafo Pedro Momini y publicada en la revista Caras y Caretas el 5 de mayo de 1900. Allí se ve al acróbata italiano Santia Vansello haciendo equilibrio con una sola mano sobre la parte superior de la piedra movediza.
En febrero de 1895, el geólogo Dr. Katmozic se trepó a la piedra y registró con minucioso detalle sus dimensiones: según sus cálculos el peso de la roca era de 385.920 kilogramos.
ANATOMÍA DE UNA CAÍDA
La Piedra Movediza de Tandil cayó un 29 de febrero de 1912, ese día peculiar que solo aparece en el calendario cada cuatro años. Envuelta en un gran misterio y rodeada de teorías conspirativas, desde el comienzo causó una gran conmoción en la ciudad. Ese mismo día podía leerse en el diario El Eco de Tandil “Hoy a las cinco de la tarde, la maravilla tandilense, la Piedra Movediza, perdió su centro de gravedad y cayó al precipicio sobre el cual se inclinara durante tantos siglos. Se está investigando la causa de este desastre tandilense”.
La primera voz autorizada en emitir una opinión fue la del ingeniero Conrado Uzal, quien trabajaba en la zona cercana y sostuvo que la caída estuvo vinculada a causas naturales. Pero al mismo tiempo se alzaron voces como el periodico “El Municipio”, que afirmaban que la piedra había sido volada por explosivos o incluso quienes afirmaban que había formado parte de un atentado anarquista.
El escritor Ricardo Rojas se encontraba en Tandil el día en que cayó la piedra y escribió una crónica para el diario La Nación, describiendo los momentos posteriores al desastre. “La piedra caída ayer, no era un espectáculo sino un misterio, no era un panorama sino una presencia. Como un misterio desvanecido en la sombra, como una presencia que ya no volveremos a contemplar jamás. Era la tierra de la patria siniestramente mutilada en uno de sus mejores signos de misterio y belleza por la mano invisible del Tiempo”.
Lo cierto, es que luego de la caída de la piedra, el intendente Eduardo Arana pidió al gobierno provincial que envíe un geólogo para investigar las causas. El resultado fue contundente: la piedra había rodado debido al desgaste de la base natural de apoyo, de unos 70 centímetros de diámetro.
Muchos tandilenses adjudicaron la responsabilidad a las miles de botellas que los turistas ponían en su base para comprobar su movimiento y que al romperlas iban desgastando la base hasta hacerle perder el equilibrio. Otras versiones atribuyen las causas de la caída a las vibraciones de los barrenos de las canteras vecinas como detonante.
LOS PROYECTOS DE REPOSICIÓN
A lo largo de la historia hubo varios intentos de reposición de la piedra movediza. Desde el momento en que se difundió la noticia de su caída, ya se especulaba con la restitución. La ciudad había perdido su símbolo, su emblema. Y entonces se multiplicaron las ideas sobre cómo restaurarla.
Diez días después de la caída, el alcalde Eduardo Arana se puso al frente de una comisión para restituir la piedra a su base. El costo de la aventura era tan alto que decidió abandonar el proyecto. Desde entonces, cada intendente de Tandil intentaría pasar a la historia proponiendo un proyecto de reposición de la famosa piedra.
En el año 1938 el industrial Sirio Limpi propuso subirla con un juego de poleas y pegar las partes con cemento. En 1971, los ingenieros Juan y Jorge Maxwell, famosos por haber ideado un plan para detener el hundimiento de la torre de Pisa, prometían colocar la piedra de nuevo en su lugar devolviéndole el famoso movimiento.
En 1980 surgió un proyecto peculiar, del artista José Rossanigo, conocido como “La Piedra Dorada”. Se trataba de una escultura de bronce considerada como una “resolución artística” hecha con llaves y canillas donadas por la comunidad tandilense. Proponía hacer una réplica derritiendo el bronce y colocándolo en un molde hecho con los pedazos rotos de la piedra.
También se dijo que la empresa Poxipol habría ofrecido una suma millonaria a cambio de pegarla y poner en ella su conocido slogan.
LA PIEDRA REPLICADA
Pero fue recién en el año 2007 que la piedra volvió al cerro tandilense en forma de imitación. Se instaló una réplica exacta de la que alguna vez fue la piedra movediza original.
En 2005, el municipio había llamado a un concurso de ideas para recuperar la piedra. El ganador fue el arquitecto Roberto Porta, quien junto a expertos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires, fue el autor del proyecto de réplica.
Se trataba de una piedra hueca, con una estructura de hierro, realizada en cemento sintético, con una textura similar y con un color parecido a la piedra original. También se buscó reproducir los grabados y el musgo de la piedra movediza. La nueva piedra, que no era de piedra, tampoco oscilaba, pesaba más de 15 toneladas mientras que la original superaba las 370 toneladas de granito.
La réplica fue emplazada en el Parque Industrial y una grúa la puso en su sitio exacto. Estuvieron presentes autoridades nacionales en una ceremonia a la que asistió toda la ciudad, incluso representantes del ambientalismo que se manifestaron en contra de la piedra replicada.
Después de 95 años de su caída, con fanáticos y con detractores, la ciudad de Tandil volvía a ostentar, con la réplica de la piedra movediza, su símbolo más emblemático.