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Las chicas de la 3: el verdadero boom de la tortilla rellena

Meli Vinci
Meli Vinci
Las chicas de la 3: el verdadero boom de la tortilla rellena
09/08/2024

Saber hacer una buena tortilla de papa resulta ser una tarea bastante desafiante, excepto para las expertas en la materia que lo ofrecen como su plato distinguido. ¿Dónde encontrarlo? En el Mercado Central, precisamente en el pabellón número 3, donde se puede apreciar a lo lejos la multitud de personas esperando que sea su turno para deleitarse con sus manjares. 

Quienes están detrás de este puesto de comidas son Patricia Rodríguez Real y Romina Moore. Ellas son pareja desde hace ya más de 10 años y comparten, además de la casa y la familia, su pasión por la gastronomía. 

La historia de este puesto al paso comenzó como un emprendimiento familiar del padre de Pato,  al que denominó “Pizzas Pato”, esto hizo que ella pase gran parte de su infancia en el mercado central, empezando desde muy pequeña con el deseo de ser cocinera.

A sus 14 años decidió hacerle un asado a su familia; por supuesto no tenía experiencia, ni tampoco idea de como prender el fuego, sin dudas los resultados no terminaron siendo los esperados. Recuerda que su hermano le dijo que eso “era cosa de hombres", que ella tenía que hacer las ensaladas, pero en vez de frustrarse y abandonar la idea, obtuvo el impulso para alcanzar su sueño.

Era una época en la cual las mujeres “no estaban preparadas para ese lugar”, pero sin importar lo que opinaba el resto siguió para adelante, definiéndose como una persona rebelde, pero con el deseo a flor de piel de poder lograrlo.

Pasó el tiempo y como no se veía “cool” ser cocinero decidió empezar la universidad, con la triste noticia de que su papá y su hermano habían puesto en venta en local. Habiendo un sentimiento tan profundo con la cocina, ella se desesperaba con tan solo pensarlo. Estaba convencida de que el negocio iba a tener futuro y se puso manos a la obra para evitar que eso ocurriera.

Tal fue así que abandonó la universidad para ayudar con las tareas del negocio. Comenzó a percatarse que todo lo que ofrecían era muy básico: pizza, empanadas, sándwich, entre otras minutas. Aprendió que las personas  primero comen por los ojos, después por la boca y luego por el corazón.  

Según lo que relata Pato, a sus comidas le faltaban color y no estaban aprovechando el lugar en el que estaban; “Teníamos oro, y estábamos haciendo arena”. 

Su local nuevamente comenzó a resurgir, y las cosas fueron resultando cada vez mejor. Pato vivía en una vorágine absoluta hasta que por casualidades o causalidades del destino, en un partido de fútbol, conoció a Romi y todo cambió. 

Se conectaron con tanta magnitud que desde el primer momento pudieron formar una excelente dupla, y esa fue la razón por la cual  Pato le pidió a Romi, que vaya a trabajar con ella en el negocio, teniendo en cuenta que venía de un palo distinto. 

Comenzaron algunas modificaciones en cuanto al manejo del negocio. Esto generó que la reacción de los clientes no sea la mejor ya que estaban desentendidos, pero gracias a la incorporación de Romi varias cosas se reacomodaron, por ejemplo no permitir que los clientes se sirvan la comida, sino que esperen a ser atendidos. Ella llegaba al puesto a imponer/cambiar reglas, habiendo ya un orden establecido. Aunque su público estaba acostumbrado a la atención de Pato, con el tiempo, todo mejoró y se pudieron adaptar al nuevo “reglamento” del lugar. 

Con muchos cambios al hombro, empezaron a convertir algo simple en atractivo y ahí nació la tortilla de papas, pero no es una típica tortilla, es mucho más que eso.  Está rellena con jamón y queso y puede tener variantes como cebolla, sin jamón, o solo con queso, de papas o de verduras. Es abundante, sabrosa y su porción, en muchos casos, se comparte. Su porcentaje es un 10/10 y terminó siendo, sin dudas, el puente a la fama. 

Asombradas por el resultado totalmente fortuito y positivo, las reseñas de los comensales eran de plena congratulación y entusiasmo por querer volver, pero lo que nunca se imaginaron es que serían halagadas por chef reconocidos. Fue tanto el furor que causó el plato, que fueron elegidas por Netflix a participar del documental Street Food de las ciudades de Latinoamérica. Aparecieron en el primer capítulo y pudieron contar la historia de cómo nació el puesto al paso, y cómo siguen creciendo, sin tener ningún tipo de techo. 

Su puesto comenzó a llenarse cada vez más que incluyó las visitas inesperadas de Narda Lepes, Leo Lanussol, Mónica Marinaro, Javier Urondo, Augusto Mayer, Rodrigo Castilla, Mecha Solís, los chicos de Café San Juan, entre otros. Sentían que estaban tocando el cielo con las manos.

El local ya era reconocido por la fabulosa tortilla de papa, y no como “Pizza Pato” y por eso decidieron cambiarle el nombre. Fue creado por Narda lepes, reconocida y talentosa chef. En una nota de radio habló y recomendó el lugar, no se acordaba el nombre e invitó a la gente que vaya a probar las cosas de “Las chicas” e inmediatamente cambiaron su nombre a “Las Chicas de la 3”  - el 3 que hace mención, por supuesto, al pabellón donde se encuentran ubicadas -.

Cuando vas a visitarlas, te encontrás con variedad de platos ya que ellas todos los días intentan innovar con sabores distintos. Para Pato no hay imposibles, todo lo que dicen que no lo transforma en un sí.  

“Siento que con el Mercado Central nos necesitamos uno al otro, cocinar es algo que haré hasta el último día de mi vida en este maravilloso lugar” expresó Patricia.

Si tenés ganas de organizar un plan distinto, sin dudas, Las chicas de la 3 será la mejor opción.