Identidad Bonaerense

Menú

Mariano Benítez, el pueblo orgullo de Pergamino que se convirtió en museo comunitario para preservar su historia y atraer al turismo

Ondina Andriani
Ondina Andriani
Mariano Benítez, el pueblo orgullo de Pergamino que se convirtió en museo comunitario para preservar su historia y atraer al turismo
29/08/2024

Con el fin de conservar su patrimonio y alzar la voz para que los visitantes sean protagonistas, Mariano Benítez apunta a mantener viva su historia, conjuntamente con el museo que reúne los sucesos de las Batallas de Cepeda que se libraron en esta tierra.

Por Ondina Andriani

Como sucede con la mayoría de los pueblos que engrosan la provincia de Buenos Aires, el reloj parece haberse detenido; algunos apuntaron a cambiar su fisonomía con el correr de los años y otros, decididamente la conservaron hasta la actualidad.

En ese sentido, visitar Mariano Benítez resulta un viaje al pasado con la certeza de cómo se vivía en esta localidad bonaerense ubicada a 25 kilómetros de Pergamino, cien años atrás. Con el atenuante que allí está escrita parte de la historia argentina, cristalizada en el museo que es parte del pueblo.

Nos retrotraemos en la historia, hacia 1725, cuando el Rey de España concedió las tierras donde se erigió Benítez en la actualidad, y las destinó a un grupo de personas por pura meritocracia. Por entonces, quienes vivían allí eran los hermanos Benítez, Julián José era de Pergamino y José Francisco de San Nicolás. 

José se casó con Estanislada de la Sota y tuvieron a su único hijo el 22 de julio de 1855, Mariano Manuel Benítez, quien estudió abogacía y se enlazó sentimentalmente con Carmen García. En septiembre de 1891, a sus jóvenes 36 años, muere por una enfermedad neurológica y su herencia pasa a manos de su madre y esposa, al no tener descendencia.

Parte de los bienes que recibió en tierras de la provincia de Buenos Aires, se encontraba la estancia La Ambogena, lugar que con los años hizo historia,al transcurrir las Batallas de Cepeda, que se llevaron a cabo en los años 1820 y 1859.

Finalmente, la estancia pasó a manos del ahijado de Estanislada de la Sota y primo de Mariano Benítez, Miguel Victoriano Dávila. Allí, comenzó una etapa de crecimiento en Pergamino, gracias a la llegada de varias líneas ferroviarias que trajo aparejado el poblamiento de la zona.

En ese contexto, decidieron bautizar a la estación de tren “Mariano Benítez”, en las mismas tierras donadas por Dávila, quien además, inició una ardua tarea para aprovechar los beneficios de la llegada del tren. Junto a Reynaldo Standke delinearon el trazado urbano y lentamente comenzaron a surgir las primeras construcciones de casas y comercios.

Mientras Dávila vivía en el pueblo, se apuntó al progreso de la zona y fueron los años 1920 y 1930 los más prósperos, con la edificación de una oficina de correo y telégrafo, además de una escuela y un destacamento policial. Dávila era diputado y junto al gobernador por entonces de la provincia de Buenos Aires, Luis García, utilizaron su influencia para el crecimiento del pueblo.

Tal es así, que para el año 1947 se estima que Benítez ya superaba los mil habitantes y, mientras llegaban en busca de trabajo en el campo en las cosechas de maíz y residían en la zona, la estructura iba en aumento, con la presencia de cinco almacenes de ramos generales, fondas, tres panaderías, peluquerías, sastrerías, dos carnicerías y una fábrica de carruajes.

En ese sentido, nadie podía negar que el crecimiento de Mariano Benítez daba promesas de progreso a futuro. Sin embargo, con el uso de máquinas en el campo, la mano de obra se fue perdiendo y con el cierre de las vías del tren, llevó al pueblo a un aislamiento que propició la partida de los habitantes en búsqueda de nuevos horizontes.


El proyecto “Pueblo Museo” en Mariano Benítez

El pueblo de Pergamino cuenta en la actualidad con menos de 100 habitantes, como explica el licenciado Faustino Godoy, museólogo de las Batallas de Cepeda. A partir de ese momento, Mariano Benítez quedó detenido en el tiempo y acaso resultó ser uno de los puntos más atractivo para el turismo, encontrarse con un pueblo pausado en el siglo XX.

En ese aspecto, Godoy describe la postal a la perfección. “Las estructuras principales son exactas al siglo pasado, como la estación de tren, la plaza con cerco perimetral y molinetes, el Club Social, el Viejo Almacén de Ramos Generales donde funciona el museo, la Capilla y una escuela”.

Asimismo, las calles de tierra, la plaza principal y los comercios antiguos, relatan cómo era la vida por aquel entonces y de igual forma se mantiene en la actualidad. Por lo que se apunta a recibir al turismo que esté ávido de recrear la vida de pueblo, cien años atrás.

Para ello, se enmarca el presente con un proyecto comunitario que involucra a todo el pueblo, para atraer visitantes e intentar que aumente la población y no perder a sus habitantes por estar alejado de las arterias principales.

“La esencia era hacer una propuesta desde el patrimonio con la finalidad de generar fuentes de trabajo en un proyecto de desarrollo sostenible, en busca de que el pueblo no se quede sin su gente”, explica Godoy.

“El potencial que tiene a diferencia de otros pueblos, es esa particularidad de haberse quedado detenido en el tiempo, con el adicional de la temática de las batallas que es de escala nacional. Por ello, se hizo un circuito vinculado al patrimonio compuesto por senderos para transitar y toparse con lo gastronómico, artesanal e histórico, además de la flora y fauna”.


El Museo Batallas de Cepeda

Mariano Benítez es un pueblo de nobles características con diagonales en sus calles, pero principalmente, cobra mayor importancia por haber sido escenario de las Batallas de Cepeda, a orillas del arroyo que lleva su nombre. La primera fue en 1820, con el triunfo de los caudillos Estanislao López y Francisco Ramírez y la segunda, en 1859 en el enfrentamiento de las tropas dirigidas por Bartolomé Mitre con el General Urquiza.

En ese aspecto, el licenciado Faustino Godoy, integrante del proyecto dirigido por el Dr. Juan B. Leoni, investigador independiente de CONICET, que está a cargo de la búsqueda arqueológica, para recomponer los sucesos de las Batallas de Cepeda, narra que el inicio se dio entre los años 2010 y 2011 e inauguraron el 28 de marzo de 2015, ya próximo a cumplir una década.

El mismo depende de la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Pergamino y funciona en el edificio del antiguo Almacén de Ramos Generales de Villanueva Hermanos, una donación de la familia al municipio. En 2018, el museo amplió su oferta con una sala de exposiciones, una tienda, una cafetería, una biblioteca y un archivo.

“Las líneas principales del proyecto ´Benítez Poblado Histórico´ son el patrimonio, el territorio y la comunidad. Este es un pueblo muy pequeño, actualmente menos de 100 habitantes, y con esta propuesta, que surgió del Estado Municipal y la delegación del pueblo, la finalidad es involucrar cada vez más a la comunidad, para trabajar con la problemática que tiene que ver con el despoblamiento y la falta de fuentes de trabajo”, sostuvo Godoy.

La exposición permanente está organizada en unidades temáticas: las batallas, la historia del pueblo y la Casa Villanueva. En cuanto a las batallas, el museólogo relata el trabajo científico que se utilizó, además del material que donaron los vecinos y lo que pudo recuperarse de las excavaciones arqueológicas que perduran hasta el día de hoy.

Para contar la historia del pueblo, se recorre desde sus orígenes hasta los principales acontecimientos y las instituciones del pueblo, con las figuras de Miguel Dávila y Mariano Benítez, como los antiguos propietarios de estas tierras.

Y por último, la Casa Villanueva mantiene la ambientación de varias décadas atrás, cuando el almacén aún estaba en funcionamiento, por lo que permite recrear esa escena en la actualidad, tomando una verdadera dimensión de su dimensión, además de la variedad y cantidad de productos que tenían a la venta.

Según explica Faustino Godoy, la tarea de persistir con la investigación arqueológica es continua y consiste en un trabajo de campo, ampliado por encuestas, entrevistas y registros audiovisuales, apelando a la memoria oral asociada al pueblo y a las batallas.

Además, desarrolla la importancia de continuar con la investigación para el pueblo, el museo y para Pergamino, con la intención de preservar y mantener viva la historia que transcurrió en estos campos y que no debe desaparecer.

“La museología, arqueología, antropología y la historia junto con actividades de extensión, forman parte de los ejes principales del museo. Apuntando a generar desde el presente, un espacio de reflexión acerca del patrimonio en entornos rurales de la zona de injerencia del proyecto, de los enfrentamientos armados y del ´Proceso de Organización Nacional´ en el que las Batallas de Cepeda tuvieron un papel fundamental”, reflexionó Godoy desde el punto de vista humano de la historia.

Por lo tanto, la idea primordial de transformar el pueblo en un museo interactivo, ofrece una original interacción con los visitantes, a través de senderos que se van conectando con espacios que cuentan relatos de vida. 

Una vez que los viajantes salen del museo, pueden pasar por la estación o por la Capilla Nuestra Señora del Carmen. También detenerse en el Club Social o al vivero de Doña Juli, que suele ser muy visitado, escuchar las historias de Luisa Molina, quien cumplió 96 años y tiene sus recuerdos intactos o pasar por la panadería La Vencedora para probar algunas de sus especialidades.


El proyecto que ilusiona a Mariano Benítez

Como parte del resurgimiento de esta localidad en los últimos años y gracias al Proyecto “Análisis y puesta en valor del Patrimonio de las batallas de Cepeda y del Pueblo de Mariano Benítez” a cargo del Lic. Godoy en el marco de una Beca Doctoral otorgada por CONICET, el foco ahora apunta a continuar en esta línea de valorización de Mariano Benítez, con la idea de declararlo “Poblado Histórico Nacional”.

Ante la posibilidad de avanzar con este proyecto, aunque aún es muy reciente, el museólogo ofrece detalles. “El proyecto de Poblado Histórico es un programa de la Comisión Nacional de Monumentos y de Bienes Históricos, quienes hicieron una serie de declaratoria de alrededor de 20 pueblos de Argentina para ser considerados como tal, y Benítez aplicó para ser parte”, se explayó el licenciado.

Actualmente, continúan en el proceso de detalles técnicos y legales para respaldar la candidatura, no obstante, el museólogo celebra la posibilidad de lograr la categorización del pueblo y lograr ser reconocido por su importancia histórica a nivel federal.

“Su ejecución constituirá un gran aporte a la visibilización del patrimonio de la localidad, de su propuesta en torno a este, su vinculación con el turismo y permitirá contar con el respaldo legal para su preservación”, potenciando además con la declaratoria de Lugar Histórico Nacional de la “Cañada de Cepeda”, efectuada mediante un decreto nacional en el año 1961.

Sin lugar a dudas, Mariano Benítez forma parte de la identidad bonaerense, como cada pueblo que la conforma, que decidió convertirse en museo para mantener viva la memoria y el acervo que lo involucra en primera persona, con una singular propuesta que tiene detrás a su gente en busca de mantener viva la memoria y el futuro de su pueblo.