Polo Audiovisual de Merlo, un proyecto de inclusión y contención para los sueños de miles de estudiantes
Por Hugo F. Sánchez
Una película sobre violencia de género, “Huellas”, que se nutrió de historias sobre la problemática en Merlo, el intendente Gustavo Menéndez que no solo brindó la posibilidad de que se rodara en su territorio sino que accedió a encarnar un papel en la ficción y luego, una comida con el director Gustavo Yotich, fueron los mojones en el camino de la fundación del Polo Audiovisual de Merlo, que a partir del empuje del realizador junto con otras figuras del medio y la decisión del jefe comunal de apoyar la iniciativa, desde 2018 viene formando a jóvenes y adultos en el lenguaje audiovisual y brinda contención a sectores que nunca hubieran tenido la posibilidad de incursionar en el arte.
“Nosotros fuimos a registrar testimonios con una asociación de mujeres víctimas de la violencia de género de Merlo, a esa reunión cayó el intendente y enseguida me ofreció facilidades para filmar en el municipio, después surgió la idea de que hiciera un pequeño papel y más adelante, me invitó a cenar y yo le plantee la posibilidad de hacer un polo audiovisual”, cuenta el actor y director Yotich a Identidad Bonaerense.
“Siempre tuve el sueño de armar algo porque tengo la experiencia como un actor que nunca tuve un mango para estudiar”, amplia Yotich, “así que lo que le dije a Gustavo (Menéndez) es que tenía que ser un lugar para formarse como actor pero que en el mismo espacio tenía que haber una escuela de guión, de fotografía, de sonido y todo el resto, para que fuera una cadena en donde se fueran sumando todos esos talleres en un punto de encuentro para generar contenidos”.
El primer paso para la concreción del proyecto de grupo fundador, compuesto por los actores Alejandro Fiore, Raúl Rizzo y el propio Yotich, junto al director de fotografía Guillermo Cónema y el guionista Lauro Racosky, fue un llamado al Teatro Municipal Merlo Enrique Santos Discépolo para los interesados en ser alumnos del Polo, una convocatoria que sumó más de dos mil interesados.
El siguiente peldaño fue encontrar un lugar, que terminó siendo un antiguo lavadero de autos destruido, que los propios alumnos ayudaron a acondicionar, “lo que generó un sentido de pertenencia maravilloso, tanto que algunos de esos primeros estudiantes hoy son profesores”, destaca con orgullo Yotich.
En la actualidad el Polo Audiovisual de Merlo, que funciona en Carlos Pellegrini 236 de la localidad del conurbano, dicta talleres y cursos gratuitos de cine, iluminación y cámara, guion, escenografía, dirección de arte, sonido directo, actuación, improvisación, maquillaje y FX, canto y guitarra.
Un crecimiento exponencial del centro cultural -ya pasaron alrededor de 10.000 alumnos desde su apertura-, que además del municipio fue acompañado por el programa Oficios Culturales de la provincia de Buenos Aires.
“Ya con el lugar en marcha, hablamos con la presidenta del Instituto Cultural, Florencia Saintout, sobre la demanda de talleres y a partir de ahí nos dieron recursos para pagar un sueldo mínimo a las profesoras y profesores que dan los cursos, en su mayoría formados en el Polo”, destaca el fundador.
El desarrollo de la iniciativa que nació por la idea conjunta de un grupo de actores y profesionales del sector audiovisual, un proyecto que se alimentó de las frustraciones de los fundadores que no tuvieron la oportunidad de formarse en su barrio y era casi imposible que las familias pudieran destinar parte de sus escasos ingresos para pagar cursos a chicos, hoy tiene en Merlo un lugar en donde otros futuros artistas dan sus primeros pasos.
En su breve historia de apenas seis años, el Polo Audiovisual de Merlo no dejó de crecer con numerosas obras, fiestas de fin de año en donde los alumnos muestran sus trabajos a la comunidad y saltos, hitos del espacio, que dan cuenta de los avances que se registran con mucho esfuerzo.
En ese sentido, la concreción en 2022 de “El gran Saturán”, un largometraje de Gabriel Cid que cuenta la travesía de un grupo de preadolescentes que se unen solidariamente para derrotar a un mago ancestral que pretende dominar al mundo y que tuvo su estreno en el mítico cine Gaumont del barrio porteño de Congreso, es uno de los logros ineludibles al contar la historia del Polo.
Otro éxito destacado fue la creación en plena pandemia del sitio Mirar.net.ar, en donde se pueden ver los cortos y otros materiales audiovisuales de los alumnos. Pero además, se dio otro paso en la difusión del trabajo merlense cuando a través de un acuerdo con el Instituto Cultural bonaerense, la plataforma Bafilma -que se presentó el año pasado en la primera edición del Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires (Ficpba)-, también aloja la producción del Polo Audiovisual.
Y si ni en las visiones más afiebradas de un proyecto audiovisual comunitario estaba la idea de miles estudiantes realizaran sus carreras en el sector, que se llegara a hacer y estrenar comercialmente una película de ficción y la visibilización de los trabajos de los alumnos, tal vez lo que sintetiza el objetivo del espacio en una chica, Uma.
Con paso firme y tratando de contener los nervios, con apenas 14 años Uma Abril recorrió la alfombra roja en la gala de apertura del Ficba, en su calidad de la directora de “No seas parte del bullying”, un corto que aborda la problemática del acoso escolar, que compitió en el festival bonaerense del año pasado.
“Cuando estuve en el festival, con la alfombra y todo eso, fue increíble porque siempre quise estar en un lugar como ese”, recuerda la joven cineasta, “la idea nació con mis compañeros, en los cursos de los Peques del Polo”, precisa, que estudió realización, actuación, maquillaje, FX y dirección de arte en lo que fuera un desvencijado lavadero de autos y en la actualidad, es un lugar en donde muchos dan los primeros pasos en el camino de sus sueños.
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