Pueblos misteriosos, llenos de anécdotas
Trenque Lauquen, Ostende y sus historias extraordinarias
Laura Citarella es la directora de la multipremiada Trenque Lauquen que cosechó reconocimientos en los prestigiosos festivales de Venecia, San Sebastián, Nueva York, Londres, Viena y Mar del Plata y que fue escogida como mejor película del 2023 por la revista francesa Cahiers du Cinema. Durante estos días de febrero, se reestrenó en el Centro Cultural San Martín, luego de que el año pasado, durante seis meses se exhibiera en el Malba y llenara la sala Lugones. Ente otras películas, Citarella dirigió Ostende.
En esta nota, nos cuenta el peso de la geografía bonaerense en sus films, las historias entre la costa y la tierra de su familia:
1. ¿Cómo surge Trenque Lauquen?, ¿Por qué decidiste que la película transcurriera en ese partido bonaerense?
- La película Trenque Lauquen surge de otra película, que es Ostende. Ostende ocupa una especie de primera parte de la saga. Queríamos, con Laura Paredes, seguir trabajando con el mismo personaje en diferentes localidades bonaerenses y naturalmente apareció Trenque Lauquen, que es el pueblo de donde viene mi familia y en el que siempre quise filmar. Había filmado un corto ahí (y algunos como estudiante de la Universidad del Cine). También habíamos filmado escenas de Historias Extraordinarias, con Mariano Llinás. Pero en este caso, hacía tiempo que en el aire estaba la idea de construir un relato de ficción que permitiera, justamente, retratar al pueblo y registrar sus lugares. Una forma también de documentarlos.
2. Eso se percibe. La geografía adquiere particular relevancia, aparece en tus películas como un factor fundamental para acercarnos a los personajes
- Siempre tuve una relación con la provincia, porque viajé desde muy chica. En la Universidad del Cine me encontré con mi amiga Agustina (Llambí Campbell), que había pasado mucho tiempo en las rutas, al igual que yo (las mismas rutas, la 205 y la 226. Ella iba siempre a Pehuajó y yo a Trenque Lauquen). Y después Mariano (Llinás), que también tiene una gran memoria de viajes por las rutas bonaerenses. Supongo que todo eso hizo algo con nosotros y la idea de poder volver a filmar allí y a hacer nuestras películas, esos largos y enormes trayectos y esos pueblos misteriosos, llenos de anécdotas. De hecho, Agustina fue una de las fundadoras de El Pampero Cine. El nombre de la productora viene de esos días y supongo que es claro a qué se refiere.
3. El pampero es un viento frío seco, que seguro vivió el equipo en algunos de los tantos viajes que implicó la realización de Trenque Lauquen a lo largo de seis años de elaboración... ¿Algo cambió en esa ciudad, en sus campos, en ese tiempo?
- La ciudad cambió mucho desde que empezamos a hacer la película hasta que la terminamos. Tanto que tuvimos que - hacia el final del rodaje - elaborar un set de filmación con una reconstrucción de la radio. En los cinco años que habían pasado - donde también había pasado una pandemia - la radio había sido desmantelada y prácticamente demolida. Había algo de una amenaza constante hacia esos lugares viejos que el pueblo todavía conservaba. La laguna del parque y alrededores se modernizaba. Y así. El film es también un retrato del lugar en otra época y contexto.
4. En varias crónicas sobre Ostende hablás de la relevancia que cobró el Viejo Hotel para hacer la película, ¿Querés contar más sobre ese hotel y sobre el hotel de Trenque Lauquen?
El trabajo con los lugares, tanto en Ostende o en Trenque Lauquen (y también lo ha sido el Gran Hotel Azul o la obra de Salamone, por ejemplo, en Historias Extraordinarias) ha dejado ciertas inquietudes y hasta cierta fascinación sobre esos lugares. De hecho, el hotel El Faro, por ejemplo, hoy está amurallado y abandonado.
5. Hay quienes van a esos hoteles como turistas y quienes van a quedarse un tiempo, como la protagonista de Trenque Lauquen, quienes se implican con el lugar,
Como decía, las películas logran que incluso los propios habitantes de los lugares vean otras cosas. Fue muy revelador para mí ver al pueblo de Trenque Lauquen viendo el film. De repente viendo sus calles, sus propias casas, quizás, sumergidos en una gran estructura de ficción. Incluso viajando por el mundo y encontrando gente de Trenque Lauquen, que hacía años no visitaba el lugar. Esa posibilidad que tiene el cine de que los lugares viajen y se muevan y que uno sienta que los vuelve a visitar.
6. La magia del cine conjugándose con lugares particulares de la provincia.
- Tanto Ostende como Trenque Lauquen son films delimitados por la propia geografía. Recuerdo que en Trenque Lauquen, cuando comenzamos, cuando el film todavía estaba apareciendo, teníamos una obsesión con Yarará (una de las fotógrafas) con ser conscientes de los movimientos del pueblo en función, por ejemplo, de cómo se movía el sol. De los horarios en que se llenaban los lugares dependiendo de cómo caía el atardecer. Cosas, obviamente, que después no están en el film, pero que sirven para ampliar la construcción de la ciudad en el cine.