Recuerdos del futuro
Astilleros Río Santiago: Cuando Argentina comenzaba un proyecto industrializador soberano, independiente y autónomo
Por Maximiliano Torres
El Astillero Río Santiago- fundado en 1953- es el más importante de Argentina y pertenece al estado de la Provincia de Buenos Aires. En el momento de su máximo apogeo, a mediados de la década del 70, llegó a tener 5.500 obreros especializados en electricidad, calderas y herrería. Está ubicado en la ciudad de Ensenada, cabecera del partido homónimo e importante polo industrial cercano a Berisso, a La Plata y al puerto de la capital provincial.
Construyó buques de guerra, buques mercantes, tanto para clientes nacionales como extranjeros.
Astilleros fue creado junto con la empresa Fábricas Navales del Estado (AFNE), de la que formaba parte, por decreto presidencial de Juan Domingo Perón.
En diciembre de 1953 el astillero realizó la botadura de la fragata ARA Azopardo; y en diciembre de 1954 la de la fragata ARA Piedra Buena, ambas destinadas a la Armada. También en 1953 el astillero inició la construcción de una fragata para la instrucción de cadetes de la Armada Argentina. Perón colocó personalmente el primer remache en la quilla.
Durante los primeros años el astillero tuvo un crecimiento sostenido y llegó a ser el más moderno de Iberoamérica.
EL 55
Durante el golpe de Estado, entre el 16 y 19 de septiembre, el Astillero Río Santiago se vio en medio de enfrentamientos armados entre las fuerzas leales a Perón y los golpistas, que ocuparon la Escuela Naval Militar y la Base Naval Río Santiago, ambos de Ensenada. En tanto que millares de obreros del astillero resistieron el golpe. Su director, el capitán de navío Giménez Figueroa, se rehusó a colaborar con los golpistas y fue detenido.
Tras el derrocamiento de Perón, las actividades del astillero mermaron. En 1969 fue modificada su forma societaria, y pasó a ser una Sociedad Anónima del Estado.
LOS 70: LUCHA OBRERA, REPRESIÓN Y TERRORISMO DE ESTADO
Durante la década del 70 los trabajadores de Astilleros Río Santiago acrecentaron su lucha por aumentos salariales, participación en paritarias y discusión de los convenios colectivos de trabajo. También la salubridad, seguridad y condiciones de trabajo fueron ejes presentes en la conflictividad de esa fábrica. Ocuparon un lugar creciente en espejo con la lucha de Astilleros Argentinos Río de La Plata S.A. (ASTARSA), en el que había muerto un operario como consecuencia de un incendio.
La disputa salarial se intensificó a comienzos de 1975, con el reclamo de un aumento masivo de emergencia, independiente de la discusión paritaria. En febrero de ese año una asamblea de dos mil quinientos trabajadores solicitó que se implemente un aumento similar al incremento del nivel del costo de vida. Poco tiempo después, otra asamblea de dos mil ochocientos obreros aprobó la negociación de la paritaria nacional, considerada como un triunfo de la medida de fuerza.
El “Rodrigazo”, un plan económico de shock llevado adelante por Celestino Rodrigo, ministro de Economía de Isabel Martínez de Perón, tuvo como respuesta multitudinarias movilizaciones obreras en general y en el astillero en particular. En el mes de julio de 1975 una asamblea definió movilizarse a la sede de la CGT en la Ciudad de La Plata, para plantear la realización de una movilización masiva en defensa de las Convenciones Colectivas de Trabajo suspendidas por el gobierno nacional.
Si bien la Triple A ya había tomado visibilidad en el año 1974, la escalada de secuestros y asesinatos de militantes y trabajadores comenzó a radicalizarse un año después. Fue una constante que se entrecruzaba con los conflictos salariales que los trabajadores llevaron adelante en este último período.
El 22 de agosto de 1975, 4 años después de los fusilamientos de Trelew, el astillero fue epicentro de una operación militar protagonizado por la organización guerrillera peronista Montoneros. Fue hundido el destructor misilístico ARA Santísima Trinidad de la Armada Argentina, mientras se encontraba en construcción.
El estallido de la bomba en la fragata profundizó aún más el clima represivo al interior de la fábrica. Se recrudeció el control militar en la planta y se incrementaron las intervenciones y formas de seguimiento sobre los trabajadores, con una concepción revanchista por parte de las autoridades: cada tres operarios trabajando en el astillero se instaló un infante de Marina que los vigilaba.
Todo empeoró con el Golpe Cívico Militar y la dictadura genocida. El Astillero Río Santiago fue la empresa en la que más represión hubo sobre sus trabajadores, con cuarenta y cuatro delegados desaparecidos, otros doce asesinados y casi setenta sobrevivientes que padecieron la detención clandestina y las torturas.
LA NUEVA DÉCADA INFAME CASI HUNDE AL ASTILLERO
En la última etapa del gobierno de Raúl Alfonsín comenzaron a evidenciarse los primeros efectos de la crisis en la industria naval. En Río Santiago se producían algunos buques misilísticos, pero faltaba ropa de trabajo y la caída del salario era vertiginosa. Los derechos otorgados por el convenio colectivo de trabajo de 1975 perdidos durante la dictadura no habían sido recuperados.
Como consecuencia de la crisis hiperinflacionaria -la primera en 1989, durante el gobierno de Alfonsín y luego, en 1990 con Carlos Menem- se suspendieron los trabajos y el astillero fue completamente paralizado. Como parte de la “reforma del Estado”, el gobierno inició su vaciamiento y logró imponer los retiros voluntarios- despidos encubiertos, que aceptaron 1100 trabajadores- frente a la desmoralización y desesperación que empezaba a sentirse entre los obreros. La resistencia que sostuvieron los 1600 operarios que se quedaron en la fábrica no podía usar la huelga como herramienta de lucha, ya que la fábrica estaba paralizada. Los trabajadores fichaban en la entrada, limpiaban su lugar de trabajo y esperaban la hora de salida.
En 1993 Menem y Duhalde acordaron la provincialización del astillero. Esa transferencia preparaba el terreno para la privatización, que incluía el despido de centenares de trabajadores. Duhalde cesanteó a 200 obreros, de los cuales trece eran delegados, pero luego de la lucha sindical canalizada a través de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) fueron reincorporados.
Tres años después, Astilleros contaba con 1100 trabajadores de planta y 300 contratados.
En 1998 retomaron las luchas salariales y por el pase a planta de quienes habían ingresado luego de los despidos. Nuevamente hubo reclamos por las malas condiciones laborales porque había muerto un obrero contratado como consecuencia de la falta de seguridad.
La década menemista y los dos años de De la Rúa que terminaron con el estallido económico y social de diciembre de 2001 y un país con cifras estremecedoras de pobreza, indigencia y desempleo, tuvieron efectos devastadores para el Astillero Río Santiago.
RENACIMIENTO
En el año 2003 comienza la recuperación cuando el país retoma un proyecto industrialista. Un año después, la fábrica contaba con 2322 obreros de los cuales aproximadamente 500 eran contratados y becarios de la Escuela Técnica.
En el año 2005, gracias a la política internacional que prioriza y profundiza los vínculos con los países de América Latina apostando al MERCOSUR y su ampliación, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela encarga ocho naves para Petróleos de Venezuela (PDVSA), entre otros los buques tanque Eva Perón y Juana Azurduy. El acuerdo fue firmado por los presidentes Néstor Kirchner y Hugo Chávez, quien visitó el Astillero Río Santiago.
Entre 2012 y 2014 Astilleros Río Santiago firmó 22 contratos para construir embarcaciones nuevas. De esa manera aseguró trabajo para la planta por 12 años.
En agosto de 2018, bajo la presidencia de Mauricio Macri y la gobernación de María Eugenia Vidal, la empresa despidió a decenas de operarios. Ante el posible cierre de la planta, los obreros se movilizaron a la ciudad de La Plata en defensa de sus puestos de trabajo, frente a la sede de la gobernación bonaerense. La policía provincial reprimió la movilización con balas y gases lacrimógenos causando heridos.
Dos años después, gracias a los contratos firmados con Venezuela para la construcción de buques petroleros, el astillero pudo ser reactivado, lo que implicó la incorporación inmediata de 250 nuevos trabajadores.
En octubre de 2021, el astillero botó la primera lancha de instrucción de cadetes, bautizada ARA Ciudad de Ensenada y en marzo de 2022 hizo lo propio con la segunda lancha, bautizada ARA Ciudad de Berisso. Durante el año 2023 restauró la fragata Américo Vespucio considerada lajoya de la Armada Italiana. Los trabajadores del astillero estatal terminaron en tiempo récord las tareas de mantenimiento entregándola en marzo de 2024.
EL JARDÍN DE TILI
Desde marzo de 2014 funciona en el Astillero Río Santiago un espacio de primera infancia. En una asamblea más de 3 mil operarios resolvieron llamarlo “El Jardín de Tili”, en homenaje a la militante de la Juventud Trabajadora Peronista y de Montoneros Matilde “Tili” Itzigsohn detenida desaparecida por la dictadura cívico militar.
Entre 1972 y 1976 Tili trabajó en esa fábrica mientras tuvo dos hijas, estudiaba física y luchaba por un mundo mejor. Durante esos años propuso y reclamó como delegada sindical la apertura de un jardín de primera infancia para los hijos de los trabajadores del astillero.
“Mi mamá entró de nuevo al Astillero, en brazos de sus compañeros”, aseguró Lucía García Itzigsohn, una de las 2 hijas de Tili, en el acto en que "El Jardín de Tili" fue oficialmente bautizado con ese nombre. Ese mismo día un ex trabajador del astillero recordó a Tili y destacó que “era una militante full time y siendo muy joven ya tenía una beba chiquita y una en la panza. Así nació la idea de luchar por una guardería”.
En “El Jardín de Tili” hay siete maestras que cuidan a los hijos e hijas del personal del Astillero desde los 45 días hasta los dos años.
CREATIVIDAD, INICIATIVA Y APOYO DE LA PROVINCIA ANTE EL AJUSTE NACIONAL
El martes 16 de abril el astillero Río Santiago entregó 2 lanchas de instrucción a la Armada y una compuerta para la base naval de Puerto Belgrano en un acto encabezado por el gobernador Axel Kicillof. Las Lanchas de Instrucción de Cadetes de la Armada (LICA) “Ciudad de Ensenada” y “Ciudad de Berisso” tienen capacidad para 40 tripulantes y son importantes para la formación de los estudiantes de la Escuela Naval, quienes hasta el momento reciben la instrucción de manera teórica y con simuladores.
Kicillof sostuvo que “lo que estamos haciendo en el Astillero Río Santiago no se trata de discursos y palabras, sino de resultados concretos que surgen del trabajo bonaerense y argentino”. Y agregó: “Estas lanchas y esta compuerta son una demostración de lo que puede hacer la Argentina cuando se defiende la soberanía: lo que necesitamos es que las Fuerzas Armadas cuenten con el financiamiento para adquirir equipamiento producido por la industria nacional”.
En diálogo con Identidad Bonaerense, el presidente de Astillero Río Santiago, Pedro Wasiejko, sostuvo que “embarcaciones como estas las podemos exportar, ya se la hemos ofrecido a la Armada de Bolivia, de Uruguay, de Paraguay y de Brasil con lo cual se convertirían en una ingreso importante, en una fuente de trabajo para largo plazo”. Y agregó: “tenemos una cantidad de planes enorme que dependen de cuestiones presupuestarias a nivel nacional que se complican con un gobierno que dice no hay plata, que ajusta y despide empleados públicos y que además tiene fobia a las empresas estatales y a la producción nacional, pero estamos muy decididos a emprender la tarea de ofrecer nuestro trabajo a nivel internacional, aprovechando que estamos en zona franca.
Consultado sobre la construcción de un prototipo de impresora 3D para la edificación viviendas, Wasiejko sostuvo que “es un proyecto en conjunto con la Universidad Nacional de La Plata. El prototipo está fabricado, estamos trabajando para ponerlo en marcha lo antes posible, en el momento en que el prototipo tenga un funcionamiento efectivo”.
Este moderno sistema es rápido, económico y de alta calidad. Su objetivo es imprimir una vivienda completa de 60 metros cuadrados en aproximadamente 50 horas, con sus divisiones internas y dejando espacios para las aberturas. La estructura finalizada del pórtico de impresión tiene una dimensión de 6 metros de ancho y 11 metros de altura, lo que permitirá imprimir casas de ese ancho por el largo que se desee. Se trata del primer desarrollo de fabricación nacional con estas características.
Wasiejko explicó: “Ya tenemos un área que viene experimentando la impresión 3D y que ha hecho un trabajo muy interesante empezando por una cuestión importante pero reducida en tamaño que son las maquetas de las embarcaciones que se entregaron a la armada. Las Lanchas de Instrucción de Cadetes de la Armada (LICA) se hicieron con impresora 3D”.
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