Identidad Bonaerense

Menú

Ruinas de Altamira. Un pueblo que supo reinventarse

Lucía Rios
Lucía Rios
Ruinas de Altamira. Un pueblo que supo reinventarse
12/04/2024

Las ruinas de Altamira invitan a la sorpresa, el deleite y la reivindicación de un pueblo que supo reinventarse

  • La estructura, casi de elefante blanco, que dejó la fábrica Corinema después de su cierre no pasa desapercibida. Pero luego del abandono de 30 años, un nuevo proyecto apuesta a reconstruir esas ruinas y que el centro emocional de Altamira vuelva a encenderse.

  • El hoy

  • Nueva Corinema es un proyecto turístico, gastronómico y de alojamiento rural, pero con un detalle que lo diferencia. Es pensado a partir de las ruinas de la ex fábrica Corinema, que llegó a emplear a casi 100 personas y que cerró de un día para el otro dejando todo el predio abandonado y saqueado con los años.

  • Un túnel de 75 metros, una bóveda de estilo románica, una torre de 25 metros, un viñedo que se despliega en el medio de la pampa. Todo eso, que no es solamente eso, es parte de la vivencia al recorrer Nueva Corinema.

  • “Es encontrarte con cosas sorprendentes en lugares que no esperás”, dice Ariel Achilli, que es parte de la familia propietaria.

  • En septiembre del 2022 fue Ariel quien le llevó la idea a su papá para adquirir el terreno donde había funcionado la fábrica Corinema y que en 2021 había sido declarado como espacio de Interés Patrimonial por la Comisión de Patrimonio Histórico de Mercedes.

  • No hubo tiempo de pensar mucho. Al retirar 200 camiones de escombros y desperdicios, el horizonte era claro. “Lo importante es que Nueva Corinema dejó de estar abandonado, y hoy está recuperado e inmerso nuevamente en el pueblo”. Achilli conoce muy bien las ruinas que se presentan frente a la plaza de Altamira. La historia es triste.

  • El ayer

  • La estación ferroviaria es el corazón de Altamira. No es una forma de decir. Todo el pueblo se construyó a su alrededor a partir de 1908, cuando las vías la conectaron con Rosario, Santa Fe. 

  • Como todos los pueblos alejados de las localidades más grandes, Altamira brillaba y crecía gracias al tren. Durante 85 años estuvo activo y fue uno de los dos motores económicos de Altamira. Pero en 1992, a raíz de las privatizaciones, ese tren dejó de funcionar.

  • El impacto fue el que todo pueblo recibe cuando el tren deja de pasar: menos turismo, menos economía, menos ingresos, más aislamiento. 

  • Dos años después del levantamiento de las vías, vino la clausura del otro epicentro laboral de Altamira: la fábrica de ladrillos Corinema. 
  • Cuando se inauguró en 1947, bajo el nombre de Fadela (Fábrica De Ladrillos), sólo se elaboraban ladrillos comunes. Con el paso del tiempo, el cambio de firma para ser Corinema, y la adquisición de nuevas tecnologías se empiezan a confeccionar ladrillos huevos y tejuelas.

  • En esa época de esplendor, fines de los 80 y principios de los 90, alrededor de 100 personas trabajaban ahí. Por eso no le encuentran explicación al cierre sorpresivo y agresivo. “Llegaron el lunes a la puerta y estaba cerrada, nadie sabe qué pasó realmente”, cuenta Achilli. 

  • Muchísimas personas sin trabajo, sin ninguna explicación, saqueos a la fábrica, destrucción del espacio, abandono y un pueblo que se iba apagando. “Fue traumático”.

  • El mañana

  • “No somos nada sin historias”, dice la narradora de la película “The Wonder”. Se podría decir que, con esa premisa, Nueva Corinema se constituye de manera integral. 

  • Una de las ideas de recuperar las ruinas viene atada a contar no sólo lo que pasó en la fábrica, si no las memorias de quienes pasaron por allí. Por eso la familia Achilli se reunió con ex trabajadores y sus familias con el objetivo de crear un espacio a partir de fotos, instrumentos, herramientas, historias y vivencias.

  • La experiencia inmersiva mostrará quiénes fueron, qué hacían, y qué pasó en Altamira cuando se apagó su principal fuente de trabajo.

  • Esa es otra arista que se desprende de este trazado: Nueva Corinema aportará nuevos puestos laborales al pueblo. No sólo eso. “Estamos conectados con la escuela secundaria que este año modificó su currícula y será de orientación turística. Nos pone muy contentos poder aportar al semillero y que haya formación en este ámbito escolar”.

  • El viñedo

  • Achilli dice que por un lado es la sangre tana la que los llevó a pensar en tener un viñedo en el medio de Altamira, y también para poner verde en el paisaje ya que “hay mucho ladrillo y cemento”. 

  • Hay una tercera razón y tiene que ver con que la provincia de Buenos Aires está impulsando la industria vitivinícola. “Entramos en el circuito enoturístico que se está promoviendo, para que Buenos Aires recupere y se enfoque en sus viñedos”.

  • Está instalado nacional e internacionalmente que Mendoza es la única provincia que produce vino, y el suelo de montaña es el único en el que se puede desarrollar. Esta tensión, equivocada desde su enunciación, viene de hace décadas.

  • Por presión de las provincias cuyanas, en el año 1934, el entonces presidente Agustín P. Justo promulgó una ley que impidió a la provincia de Buenos Aires producir vino. En Berisso, por ejemplo, donde se hace el famoso vino de la Costa, muchísimas familias lucharon contra esa ley e insistieron en atesorar el oficio y pasarlo a generaciones siguientes sabiendo que era muy difícil vivir de eso. Esa es otra historia con final feliz para poner la lupa.

  • En enero del 2023, y por iniciativa del senador provincial de Unión por la Patria, Luis Vivona, se reglamentó la Ley de Promoción e Incentivo a la Industria Vitivinícola.

  • Esto permitió fomentar la actividad y otorgar créditos, beneficios impositivos, que existan campañas de difusión, generar su consumo en las actividades organizadas por el gobierno provincial y creó la marca "Vino Buenos Aires".

  • En Nueva Corinema, el viñedo fue implantado ni bien la familia compró el terreno. Y al trabajo de limpieza se sumó el de readaptar la tierra, que era una base de arcilla, restos de tejuela y ladrillos rotos. “Fue un esfuerzo muy grande el que hicimos en cuanto a la agronomía de la tierra para que la planta pueda adaptarse”.

  • Hoy el viñedo está así.

  • Al hablar de este costado de Nueva Corinema, Ariel cambia el tono de voz. Se nota que sonríe orgulloso al contar que, si bien falta un poco para que produzcan su propio vino, la planta ya dio racimos.

  • “Para que un viñedo tome estructura, lleva tres años. Recién ahí podemos decir que está listo, porque se hace una poda de formación para darle la forma a la planta que uno quiere y queda estructurado”, explica, y termina riendo: “Vamos a tener que desarrollar un poco la paciencia”.

  • Marzo tiene una agenda de degustaciones y visitas. Y para mayo, en primicia para Identidad Bonaerense, habrá un festival gastronómico para el que tienen muchas expectativas. Otoño también tendrá sus planes.

  • Nueva Corinema es parte de un pueblo que resistió al abandono. Inmerso en su identidad rural, se conecta con los distintos brazos de Altamira y es parte de un todo. Y renace de las ruinas para ser parte del disfrute al que invita, tanto de día como de noche. 

  • Como en las ruinas de Pompeya que se siguen descubriendo objetos, en un pueblo de la provincia de Buenos Aires hay una oportunidad para sorprenderse ante las estructuras de más de 60 años, las puertas, los pórticos, los detalles y la esencia de un pueblo vivo.