Tandil: Salame, queso y vino
Desde 2012 “Cordón Blanco” produce vinos en la región bonaerense de mar y sierras.
- “Tandil tiene condiciones de suelo y clima parecidas al de algunas regiones del sudeste de Francia, en las que se puede producir vino”; la sentencia de un profesor retumbó en la cabeza de Matías Lucas, un estudiante de enología de esa ciudad bonaerense.
- Así, con esa loca idea y el apoyo de sus padres, Raúl y Ana María, y sus hermanos Valeria y Mariano pusieron en marcha el sueño del viñedo.
- De esa manera nació el primer vino de Tandil.
- A 260 metros sobre el nivel del mar, con estudios de suelo y climatológicos favorables pusieron manos a la obra. “Esto fue medio experimental, no sabíamos cómo podía salir y no contábamos con asesoramiento ya que los ingenieros agrónomos de la provincia de Buenos Aires no saben de vinos y los mendocinos no entendían bien de la zona”, afirma Matías Lucas, responsable de los viñedos “A la hora de elegir qué plantar hubo mucho ensayo y error para dar con variedades que tuvieran perfiles representativos del lugar, con la mayor identidad”.
- Cordón Blanco es un emprendimiento familiar que comenzó en 2008 con las primeras plantaciones al oeste de la ciudad, en la finca “La Elena”, donde está ubicada la bodega. El cuarzo blanco de la viña le dio nombre al vino. “Plantamos Cabernet Sauvignon, Tannat, Merlot, Pinot Noir, Tempranillo, Chardonnay, Semillón y algunas de Malbec”, cuenta Lucas, quien entró en producción en 2012, con la elaboración de las primeras 200 botellas de Merlot y 50 de Sauvignon Blanc.
- Al viñedo original sumaron otro en “Don Bosco”, en la zona sur de Tandil, donde se implementó una variedad exclusiva en Argentina llamada Carmenere junto con plantas de Syrah y Sauvignon Blanc. “La recepción de nuestro producto siempre fue muy buena”, agrega el impulsor del proyecto.
- La producción fue escalando hasta los 12,000 litros, unas 15,000 botellas al año. Estos viñedos en secano (sin irrigación) podrían ser más productivos pero por el cambio climático, que alteró los regímenes de lluvias, las nuevas plantas tardan más en dar frutos. Lucas explica: “Tenés un verano con una seca de un mes y con 42 grados de calor y de repente en una semana llueve 200 milímetros. Si bien no es un impedimento, hay que contemplar cómo solucionar esos problemas”.
- Enoturismo.
- Tandil tuvo un importante crecimiento como centro universitario, y es una de las ciudades con más diversidad de actividades económicas. A la agricultura, la ganadería, la minería, el software, la metalurgia y las alimenticias en los últimos años se sumó el turismo.
- De ser un destino clásico de Semana Santa, por el monumento escultórico del Vía Crucis y el Calvario, pasó a ser una escapada de fin de semana recurrente entre turistas que buscan nuevas experiencias.
- Sus propuestas gastronómicas, sumadas a los lugares icónicos de la ciudad, como la Piedra Movediza, la Cascada, el parque Independencia y el cerro Centinela la convierten en un destino ideal para los visitantes. “Cordón Blanco” fue pensado también como atractivo turístico.
- En los primeros años de la bodega se organizaban comidas elaboradas por reconocidos chefs con degustación de los vinos de elaboración propia. Hoy hay visitas cuatro veces por semana con recorrido por los viñedos y la bodega. “El que nos viene casi siempre se va con una caja bajo el brazo”, se enorgullece Matías Lucas respecto de su producto.
- La sinergia entre productores ayuda al crecimiento de la bodega, ya que se organizan presentaciones de quesos y embutidos locales. El Cluster Quesero, los productores de embutidos y los empresarios gastronómicos locales siempre dieron su apoyo al proyecto.
- Desde la tierra.
- Matías cuenta que cuando se empieza con esto uno se encuentra con un mundo inimaginable. Producir vino es controlar cada paso del proceso. “Está muy bueno, pero para mí lo más lindo es la viticultura, es estar en el viñedo al lado de las plantas”, grafica.
- Los vinos de “Cordón Blanco” son suaves, con una graduación alcohólica que ronda los 13 grados. Es la clase de vinos que buscan los nuevos consumidores. “Por cómo es la zona, nuestros vinos son sutiles y funcionan con variedades muy distintas a las más producidas en el país”.
- En Tandil ya son 12 las bodegas que se reúnen alrededor de la Asociación de Productores Vitivinícolas, conformada en el 2022 con el fin de potenciar, promover y promocionar la producción del sector en el distrito.
- “La vitivinicultura a nivel nacional crece mucho, sobre todo en sectores emergentes, además de Tandil. Lo que pasa es que la ciudad cuenta con un valor agregado que es el nombre, su posicionamiento turístico y por supuesto gastronómico. A eso hay que agregarle la cercanía con la ciudad de Buenos Aires que es formidable. Hoy, el turista de la capital no necesita recorrer 1.100 kilómetros para conocer un viñedo, lo tiene en la provincia de Buenos Aires, y eso está buenísimo porque nosotros le podemos mostrar el lugar, cómo trabajamos y de qué manera generamos identidad”, culminó Matías Lucas.
- Ignacio Santillán.
- (*) Las imágenes que ilustran esta nota fueron cedidas por la Bodega "Cordón Blanco".
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