Un viaje en el tiempo a San Antonio de Areco, la Capital Nacional de la Tradición y fuente de cultura de la Provincia de Buenos Aires
Para conservar su historia, San Antonio de Areco detuvo su marcha y continúa intacta tras varios siglos marcada por sus costumbres y tradiciones inspirada en los gauchos.
Por Ondina Andriani
“Pasto verde, pasto seco en San Antonio de Areco”, describía María Elena Walsh en una de sus composiciones repleta de imágenes, en la “Milonga del Hornero”. Es que claro, no fue al azar que la compositora eligiera mencionar una de las ciudades más antiguas de la provincia de Buenos Aires y además “Cuna de la tradición”.
San Antonio de Areco fue fundada el 23 de octubre de 1730 y está ubicada al noroeste de Buenos Aires, a 113 km de la ciudad. Sus límites la delinean San Andrés de Giles al sur, Baradero al norte, Exaltación de la Cruz y Zárate al este y Capitán Sarmiento y Carmen de Areco, al oeste.
Para arribar a la ciudad marcada por sus tradiciones que la diferencia del resto, solo basta con conducir una hora tomando la ruta 8 y, a medida que se llega a destino, se puede apreciar el extenso paisaje de las pampas que ofrece el pintoresco pueblo. Otras opciones a tener en cuenta, es partir desde Retiro y allí tomar un micro que tan solo en dos horas se estipula la llegada, o bien, a través de un charter con horarios y tarifas accesibles.
La sensación que transmite San Antonio de Areco se respira en sus calles coloniales, luciendo la misma fachada de hace siglos atrás, como una forma de remarcar su importancia histórica y cultural y que continúe a través de los años.
En ese sentido, parece que el tiempo se detuvo, con solo ingresar a una de las típicas pulperías, para vivenciar las costumbres en Areco, que son siempre las mismas y no hay quien las quiera cambiar. Los gauchos que llegan al lugar, lucen su atuendo como siempre, de generación en generación y con copa de vino en mano, rápidamente comienzan a escucharse las risas que surgen de sus conversaciones.
Está claro que, en San Antonio de Areco, sus casi 27 mil habitantes no quieren modificar ni un ápice lo que tanto orgullo les genera, ponderando las tradiciones por sobre todas las cosas, como un modo de respirar cultura y hacer historia con la simpleza de lo cotidiano.
No por nada, la comisión Nacional de Museos Monumentos y Sitios Históricos del Ministerio de Cultura declaró en 1999, Monumentos Nacionales al Puente Viejo, el Parque Criollo y el Museo Ricardo Güiraldes, la pulpería “La Blanqueada”, la Municipalidad, la casa principal de la Estancia La Porteña y la iglesia de San Antonio de Padua.
Y para enaltecer su historia, el Congreso de la Nación promulgó el 20 de enero de 2015 la ley N° 27.105, que distingue a San Antonio de Areco con el título de “Capital Nacional de la Tradición”, en honor a su aporte singular a la cultura.
La historia de San Antonio de Areco con la tradición sellada a fuego
Bajo el nombre de Pagos de Areco nació esta ciudad, cuyos habitantes estaban repartidos entre los pueblos indígenas que integraban los Ranqueles, Querandíes y los Pampas antes de la conquista de España. Con el correr de los años, las comunidades originarias fueron cambiando debido a la integración de aquellos conquistadores, con los indígenas y esclavos negros, y así dieron pie al nuevo mestizaje y a la llegada de los denominados gauchos: característico de la llanura, de tez oscura y sangre caliente.
Los primeros asentamientos datan del siglo XVII con los jesuitas como protagonistas ubicados a orillas del río Areco y donde formaron una aldea que rápidamente se vio atacada por los españoles y defendida por los Querandíes. Allí, los colonos buscaron librarse y para ello, dieron su palabra que construirían la capilla de San Antonio de Padua. A medida que la población crecía, se declara a San Antonio de Areco como una de las siete “Parroquias de campaña”, y el 23 de octubre de 1730 se firma el documento que da inicio al génesis de la ciudad.
En las invasiones inglesas tuvo su protagonismo en los años 1806 y 1807 y cerca de declararse la Independencia en 1816, surge de San Antonio de Areco el nombre de Juan Hipólito Vieytes, uno de los hombres más destacados que hizo historia en nombre de la ciudad y que hoy honra al pueblo en la plaza principal Ruiz de Arellano.
Gracias a su ubicación geográfica, se forjaron grandes encuentros y visitas de renombre, como la del Padre de la Patria, José de San Martín, Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga y Charles Darwin, entre otros personajes históricos.
En 1857, se construyó el Puente Viejo, llamado primeramente puente de Martínez, y data del primer peaje que se conoce en Argentina, dado que quien quería cruzarlo debía pagar un arancel. Se encuentra en el Camino Real y era el nexo antes de la Independencia entre el Alto Perú y Buenos Aires.
Ya en el siglo XIX, los inmigrantes comenzaron a copar la ciudad y con la llegada de italianos, españoles, irlandeses y croatas, se fusionaron con los gauchos y así nació el paisano que actualmente habita en San Antonio de Areco.
“Don Segundo Sombra”, la inspiración de Ricardo Güiraldes en un gaucho arequero
Como es sabido, las tradiciones y costumbres en San Antonio de Areco se manifestaron a fuego durante varios siglos, más fue en 1926 el momento en que catapultó a la fama al gaucho y marcó el punto de inflexión. Fue a través de la obra “Don Segundo Sombra”, de Ricardo Güiraldes, novelista y poeta argentino.
Allí, Güiraldes plasmó la tradición de la lírica gauchesca en tres siglos de historia con un destacado realismo autóctono, que marcó la literatura hispanoamericana en las primeras décadas del siglo XX. Con un éxito avasallador, el autor que no gozaba de buenas críticas, relató la vida del arriero Segundo Ramírez Sombra, un gaucho de la ciudad, y narra en prosa las particularidades de la vida de campo amenazada por la expansión del progreso.
Segundo Ramírez Sombra trabajó y además vivió en la estancia “La Porteña”, que pertenecía a la familia Güiraldes y de allí la inspiración del autor, quien además ganó el Primer Premio Nacional de Literatura por su obra. La misma está a la altura de autores como José Hernández e Hilario Ascasubi, en el género de literatura gauchesca y marcó un antes y un después en la preservación de los usos y costumbres del hombre pobre, aunque más rico que nadie en la tierra, al sentir que no necesita nada más. La narrativa de Güiraldes denota cierta idealización sobre los gauchos, quienes lograron asentarse y establecerse en sus actividades, al aumentar el ganado en tierra de los estancieros.
Y fue el propio pueblo que luchó por conservar a través de los siglos, su identidad, historia y patrimonio que lleva a San Antonio de Areco a ser uno de los lugares más visitados de la Provincia de Buenos Aires en la actualidad.
La Fiesta de la Tradición está en Areco
Apenas unos años más tarde a la publicación y éxito de “Don Segundo Sombra”, paisanos y vecinos tomaron la iniciativa y en 1939 organizaron la Fiesta de la Tradición, celebración que sucede el 10 de noviembre y reúne de manera oficial a todos los gauchos argentinos. Si bien no existía la infraestructura con la que hoy se cuenta, nunca detuvo su marcha, a pesar de que al año siguiente de su inauguración la fiesta se tuvo que trasladar a La Plata.
Acaso al ver que las jineteadas se llevaron a cabo frente al público, sin ninguna protección que los salvaguardara, sin desfiles y con solo una pequeña plataforma de madera como tribuna, se tomó la decisión de celebrarlo lejos de San Antonio de Areco. No obstante, al año siguiente volvió a la ciudad y nunca más cambió de sede.
Los primeros desfiles se realizaron en la plaza principal y allí los gauchos exponían sus caballos y las piezas de oro y plata que trabajaban, además de mostrar en movimientos las destrezas y refinamiento de sus caballerías.
Por aquella época, la comida típica como el asado se servía en la cocina del antiguo Salón Guerrico, en la plaza Arellano. Ahí mismo comenzaban a sonar los primeros acordes en las guitarreadas, que impulsaban al baile para darle forma a una celebración única.
En ese sentido, San Antonio de Areco es el altar de las tradiciones, por lo que no sorprende que sea el único escenario que despliega semejante concentración de la comunidad, en busca de defender la identidad del pueblo. La próxima fiesta correspondiente a 2024 será la número 85°.
Como es de esperarse, los protagonistas principales son los gauchos con sus caballos, pero también dicen presente en la cita músicos, bailarines, artesanos, pintores y todos aquellos que hacen un aporte a la cultura de la ciudad. Así, se homenajea al hombre de campo y en su honor, se realizan todo tipo de actividades, previamente y durante la fecha, en los dos días que dura la festividad.
El Parque Criollo es el escenario principal y en la vigilia al gran día, suceden todo tipo de eventos. El sábado al mediodía se producen los encuentros con asados, como parte de la gastronomía regional, por la tarde con actividades de campo como pialada de yeguarizos, corrida de sortijas, carreras cuadreras y por la tarde noche, comienzan a prepararse las guitarras que musicalizarán los fogones, con canciones y bailes tradicionales.
El día domingo todo es fiesta en San Antonio de Areco. Comienzan los bailes de la Escuela Municipal de Danzas y suena la fanfarria “Alto Perú” del Regimiento de Granaderos a caballo “Gral San Martín”. Luego, se despliega el reconocido desfile en la Plaza Ruiz de Arellano de unos dos mil paisanos y 60 tropillas hasta llegar a la pulpería “La Blanqueda”, para deleitarse con un almuerzo típico, además de música y baile. Allí, los gauchos serán los encargados de finalizar la jornada al atardecer, compartiendo sus destrezas criollas hasta concluir una nueva celebración.
La Fiesta de la Tradición continúa siendo un festival anual de los más importantes del país y enseña a resaltar el orgullo del pueblo por la figura del gaucho a través de las generaciones y como parte del acervo cultural de la provincia de Buenos Aires.
Los lugares de interés histórico-cultural en San Antonio de Areco
La cultura criolla tiene su lugar en San Antonio de Areco y en la actualidad conserva las tradiciones de un pueblo perteneciente a la llanura pampeana. En ese sentido, el arequero mantiene un cuidado especial por todo lo que atañe a la difusión de los usos y costumbres, que los hace únicos en el mundo, sin importar la condición social, raza o religión.
Por ello, destacan la música y danzas nativas típicas y no es necesario esperar a noviembre para celebrar la Fiesta de la Tradición, sino que nunca faltan las peñas y guitarreadas, que convocan a la comunidad de San Antonio de Areco.
Para quienes visiten la ciudad y sientan gran devoción por la cultura y la historia, la cita obligada está en la plaza principal, Ruíz de Arellano, lugar en donde está ubicada la Parroquia San Antonio de Padua. Comenzó su edificación en 1730 y cuenta con materiales que llegaron desde Europa.
Frente a la parroquia, se encuentra la Municipalidad con una fachada colonial, un edificio que perteneció a una de las familias más ricas del lugar, los Laplacette. Cuenta con un patio de gran tamaño, azulejos de la época, un pozo antiguo y hierros forjados que le dan una pintoresca imagen de aquellos años.
Muy cerca se encuentra el museo y taller de platería de la familia Draghi, donde se expone una colección de piezas gauchescas del siglo XIX, totalmente de plata. Además de facones y tiradores de gauchos, se pueden visualizar piezas utilizadas por los caballos, como sillas de montar, estribos y rebenques.
En el museo de Las Lilas, la obra del pintor Florencio Molina Campos encontró su lugar indicado. Sus originales acuarelas representan escenas de la vida cotidiana de los gauchos, las mismas que se podían ver en los calendarios de la marca Alpargatas.
Y como no podía faltar, al cruzar el Puente Viejo, se encuentra el museo Ricardo Güiraldes, en el cual no solo se destaca la figura del autor de “Don Segundo Sombra”, sino que también permite tener un contacto directo con la obra, objetos y documentos antiguos. Los mismos no solo reflejan su vida, sino también de los gauchos que surgieron en el pasado y continúan hasta el día de hoy.
Para continuar por el sendero cultural, está el Museo "Antonio Pazzaglia" de la Cooperativa Eléctrica, Museo Evocativo "Osvaldo Gasparini", Museo Atelier "La Recova" y el Museo de Inmigración "Los rostros de la Pampa", para quienes armen su agenda sin perderse ningún detalle.
Así, San Antonio de Areco ofrece su patrimonio cultural para quien quiera reencontrarse con esa parte de la historia argentina integrada desde la “Cuna de la Tradición” y las actividades que ofrece, están totalmente ligadas a la vida del gaucho, que tan asociado está al bagaje cultural intrínseca a la identidad bonaerense.
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