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Vacalin: una tradición familiar

Meli Vinci
Meli Vinci
Vacalin: una tradición familiar
01/10/2024

Por Meli Vinci 

Su historia se remonta a principios del siglo XX, cuando un joven inmigrante español llegó a la Argentina. Al poco tiempo de su permanencia, comenzó a dedicarse al reparto de dulce de leche, emprendiendo después en la producción propia a nivel industrial. Su esmero y dedicación, sin dudas fueron ejemplo para Ernesto Luis Rodriguez - su hijo mayor- quién continúo trabajando arduamente para el crecimiento de la empresa, compartiendo con su padre no solo el nombre, sino también la obsesión con la calidad de los productos que elaboran.

En el año 1972 se fundó la planta industrial Vacalin, ubicada en el pueblo de Bartolomé Bavio en el partido de Magdalena, provincia de Buenos Aires. 

Con el tiempo, no solo fue creciendo la empresa, sino que la familia también. El ímpetu de Ernesto Luis se transmitió de generación en generación, incentivando también a sus hijos: Hugo y Ernesto, para seguir con el compromiso de excelencia. En la actualidad, la compañía es dirigida por Ernesto Rodriguez e hijos, con la misma mística y pasión de hacer las cosas bien. 

Terminaron siendo una empresa líder. Si hablamos de Vacalin, es sinónimo de dulce de leche, llegando a convertirse en el favorito de la industria alfajorera, teniendo en cuenta que la mayoría de los alfajores que circulan en el mercado (sean premium o económicos) utilizan su dulce de leche. 

"Yo trabajo con casi todas las grandes marcas de alfajores y golosinas así que no puedo tener exclusividad con nadie. Pero lo que sí hacemos es tener fórmulas a medida para cada empresa. En total tenemos más de cien fórmulas hechas, de las cuales entre 50 y 60 están activas. En cada caso, lo que cambia es algún ingrediente especial y también los productos naturales que le sumamos para que el dulce de leche dure más, tenga más consistencia o más humedad, siempre de acuerdo al requerimiento del cliente", sostiene Rodríguez.

Con muchos logros alcanzados, y queriendo ir por más, se fueron introduciendo en un segmento bien picante de la industria: la venta directa al consumidor, donde otros gigantes le ganaban en experiencia. Con mucha planificación y una considerable inversión abrieron “Vacalin de Fábrica”, una serie de locales propios donde se puede encontrar el portfolio completísimo que la marca tiene para ofrecer, con un énfasis especial en la estética y atención. 

La idea comenzó en el año 2010 en La Plata, ciudad cercana a la fábrica. Su éxito fue tal que decidieron replicar la experiencia.  Actualmente cuentan con más de treinta sucursales a lo largo de Buenos Aires, tanto en la ciudad como en Provincia, asegurándose así de poder llegar a la mesa de la mayor cantidad de familias posible.  Además de los productos propios, Vacalín de Fábrica ofrece una cuidada selección de alimentos de otras marcas, convirtiéndose en una verdadera boutique para los fanáticos de la gastronomía.

Como si esto fuese poco, también son los principales exportadores argentinos, llevando sus productos a mercados como Brasil, EEUU, Canadá y Corea.  Ofreciendo una completísima lista de productos lácteos que van desde quesos blandos, duros y semiduros, dulce de leche, hasta manteca y leche en polvo, pasando por crema y hasta helados de sabores variados. 

Ernesto considera que estar presente en todo el proceso productivo es fundamental para que su negocio funcione, y por esa razón durante tres días a la semana (de martes a jueves) se muda a Bavio para permanecer en la fábrica y poder desarrollar sus ideas minuciosamente. 

¿Qué podés contar sobre el éxito de Vacalin?  

- La clave es simple: seleccionar la calidad de lo que se compra y ser muy cuidadoso con las buenas prácticas de producción. El dulce de leche tiene que ser elaborado en un lugar muy higiénico y nosotros tenemos incorporados todos los procesos de calidad. Trabajamos con tambos de la zona pero también traemos leche de Tandil y Bolívar y en todos los casos somos muy exigentes con los controles - expresó Ernesto. 

Oriundo del barrio de Mataderos, Ernesto explica que algunos clientes están muy cerca. A la vuelta de la sede de Vacalin se encuentra la base de operaciones de Vauquita y en un radio de pocas cuadras también se levantan las fábricas de Jorgito, Fantoche y Guaymallén.

Como si fuera poco, en el barrio también funciona la planta de las galletitas Pitusas (que prepara un lanzamiento de una oblea con dulce de leche, obviamente con Vacalin de proveedor) y los cuarteles centrales de Vauquita. Cruzando la avenida Emilio Castro, ya en territorio de Liniers, se levanta la casa donde nacieron los alfajores Cachafaz (otra marca que trabaja con Vacalin). 

"Que todos estemos tan cerca es más que nada de casualidad. Pero lo que nos une más allá del barrio es que somos todos empresarios que nos hicimos de abajo, con mucho sacrificio y que aún hoy seguimos al pie del cañón", asegura el vecino del barrio más dulce de Buenos Aires.

Con una producción de alrededor de 32.000 toneladas de dulce de leche al año, volumen que representa alrededor de un cuarto del consumo del total del producto a nivel nacional, Vacalin se consolida hoy como líder en su segmento y aún sigue por más.