Walt Disney y Molina Campos: un encuentro insospechado
¿Cómo fue el encuentro entre los personajes de Walt Disney, símbolo global del imperio, con los gauchos rurales de Florencio Molina Campos? ¿Qué historia hubo detrás de esa curiosa convivencia? Lo cierto es que Walt Disney y Molina Campos no solo se conocieron sino que incluso, llegaron a trabajar juntos.
Corría el año 1941. En el rancho Los Estribos, una quinta en el partido bonaerense de Moreno, María Elvira Ponce Aguirre recibió una llamada inesperada: era Walt Disney y quería conocer a su esposo, el artista Florencio Molina Campos. Para ese entonces, Molina Campos ya tenía una reputación internacional. Tenía 35 años cuando hizo su primera exposición en la Sociedad Rural en Palermo y el entonces presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear, compró una de sus obras. En 1930 se le presentó un cliente poderoso: la "Sociedad Anónima Fábrica Argentina de Alpargatas" que le encargó el almanaque de la empresa para el año siguiente. Los gauchos de Molina Campos siguieron poblando los almanaques de Alpargatas hasta 1945, lo cual le dio una inmensa popularidad.
DE LA FÁBRICA DE ALPARGATAS A LA MINNEAPOLIS MOLINE
En 1937 Molina Campos viajó con una beca a Estados Unidos y comenzó una relación estrecha con ese país. Su principal trabajo de aquellos años fueron los calendarios de la Minneapolis Moline, que llamaron la atención de Walt Disney. Disney ya era un referente en el mundo de la animación, había ganado un Oscar y su compañía tenía cerca de dos mil empleados. En 1941 en sus estudios en California, había estallado una importante huelga de trabajadores que luchaban por mejorar sus condiciones laborales. Disney era conocido por su odio al comunismo y corría el rumor de que sus películas cumplían un propósito de propaganda ideológica. El gobierno de Franklin Roosevelt decidió enviarlo a Latinoamérica como parte de la política de la buena vecindad con el objetivo de promover una imagen positiva de los Estados Unidos a punto de entrar en la Segunda Guerra Mundial. El plan era hacer films basados en las costumbres y el folclore de la región, ambientadas en la Argentina. Allí, nació el interés por Molina Campos y sus peculiares gauchos.
SOLO FALTABA FLORENCIO
Cuando Walt Disney aterrizó en Argentina, paradójicamente Molina Campos se encontraba en Estados Unidos. Había sido contratado por la revista Liberty, con sede en Nueva York, para realizar una serie de dibujos publicitarios.
Disney y sus dibujantes quisieron conocer el taller del argentino y visitaron la quinta “Los estribos", en Cascallares, partido de Moreno, un rancho construido en 1932 con troncos de palmera, a orillas del río, cuyo paisaje había inspirado muchos de los dibujos de Molina Campos.
Según relatan los diarios y revistas de la época, Walt Disney fue "un caballero", "simpático", "abierto al diálogo" y "afectivo con los niños". Durante su visita a Moreno comió asado con cuero con la mano, tomó mate, le obsequiaron unas botas de potro y hasta se animó a una chacarera, tal como se pudo ver en el noticiero Sucesos Argentinos. Fue una fiesta criolla inolvidable que, como dijo más tarde, Elvira “lo único que faltaba era Florencio".
La intención de la visita de Disney era contratar a Molina Campos como asesor en sus películas sobre el gaucho argentino. Luego de ese primer intento frustrado, al año siguiente ambos pudieron verse en Hollywood. Hay escenas de ese encuentro en la película de Disney “Saludos amigos” que muestran a Molina Campos interactuando con los dibujantes de Walt Disney. El animador Frank Thomas describió al argentino como “un gran conversador y un hombre encantador”.
EL GAUCHO GOOFY EN LATINOAMÉRICA
El Gaucho Goofy era un tema argentino que estaba en producción en los estudios norteamericanos. La página oficial de Disney relata que los dibujantes se inspiraron en los almanaques de Molina Campos. En 1942 Molina Campos firmó un contrato por tres películas como asesor del equipo de animadores norteamericanos. Pero al ver el resultado quedó muy disgustado con la imagen de Goofy o Tribilín en la Pampa argentina, supuestamente en Buenos Aires, pero con el cerro brasileño Pan de azúcar de fondo y vestido con botas texanas y sombrero mexicano. Y como banda musical sonaba una cueca chilena.
Molina Campos le dijo a Disney: “Esto no es mi Argentina, no son mis paisanos”. Los estudios se negaron a revisar la película y el argentino optó por despedirse y solo algunos de sus dibujos fueron incorporados. Se hicieron tres películas, entre ellas “Goofy el gaucho volador”, que más tarde se convirtieron en una: “Saludos amigos”. Los gauchos de Walt Disney quedaron muy lejos de los paisanos de Molina Campos. El americano decidió que la mejor manera de representar a los gauchos era a través de los ojos de los Estados Unidos, un gaucho variopinto con un elemento de cada país de Latinoamérica. Sus caminos se bifurcaron, pero la quinta de Moreno conserva en su memoria las instantáneas de Walt Disney tomando mate y comiendo un asado bien criollo.
Imágenes. Créditos: Fundacion Molina Campos y Secretaría de Cultura de la Nación.
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