Identidad Bonaerense

Menú

Yumba: la industria nacional en los genes

Leticia Schilman
Leticia Schilman
Yumba: la industria nacional en los genes
19/11/2024

Guillermina Esmoris es la primera fabricante argentina de resinas para instrumentos de cuerda. Yumba, emprendimiento llamado así en homenaje al tango de Osvaldo Pugliese, la ha llevado a exportar a varios y distintos destinos como Estados Unidos, China, Corea del Sur, Taiwán y Brasil.

En 2017, mientras estudiaba Ciencias Sociales en su Bahía Blanca natal, comenzó a tomar clases de violonchelo en el Conservatorio de Música de Bahía. “El maestro me explicó que antes de tocar, para que el instrumento suene, tenía que pasar sí o sí la resina por las cerdas del arco. Yo me quedé fascinada con esa cajita”. 

Movida por su curiosidad, Guillermina investigó más sobre ese producto, que tiene entre sus componentes resina de pino y cera de abejas y se encontró con un inesperado nicho vacante en el mercado, las resinas que había eran todas importadas. 

Su entusiasmo por la industria nacional es algo que lleva en sus genes, “Vengo de una familia de ypefianos. En la YPF previa a la privatización se generaba una sensación de pertenencia. Desde muy chiquita tengo este vínculo con lo nacional, con lo propio. Mi abuelo era importador, traía catálogos de distintas partes del mundo y eso generaba en mi familia una cosa de fascinación. Y yo pensaba: ¿Por qué nosotros no podemos hacer estas cosas acá?”. 

TODO COMENZÓ CON UNA LATA DE TOMATES 

Con una lata de tomates y la ayuda de un documental amateur hecho por un contrabajista, Guillermina fue probando distintas recetas, hasta que dio con una que la convenció y que sus colegas músicos quisieron comprar de inmediato. “Me entusiasmó mucho la idea de poder fabricar el producto y de tener una marca argentina, de poder exportarlo. Esa fue toda mi motivación”. 

Su primera inversora fue su mamá, pero rápidamente se dio cuenta de que era un proyecto que tenía potencial. Entonces, contrató a una diseñadora. “El diseño para mí es fundamental por mi formación, la comunicación y la identidad de la marca tienen un rol muy importante, no solamente desde lo conceptual, sino también en el sentido de cómo comunicar, desde el nombre, desde el logo, desde la primera impresión”. Luego se contactó con un club de emprendedores local, donde la asesoraron sobre cómo armar un plan de negocios, calcular costos y manejar un lenguaje técnico que hasta ese momento no tenía. 

Y fue por más. “En 2018 obtuve un Fondo Semilla para comprar moldes, hacer la web, los catálogos. Eso me ayudó a pensar la producción a gran escala ya que con la inversión de mi mamá no me alcanzaba. Necesitaba un inversor más grande y ese inversor fue el Estado. Este es un fondo que pude devolver después de la pandemia, y eso ayuda a otros emprendedores. Entonces lo que se genera es una mirada colectiva, lejos de esa mirada individualista y meritocrática que a veces se intenta instalar”.

DE BAHÍA BLANCA A BARCELONA: RESINAS DE EXPORTACIÓN

El impacto fue muy grande y Guillermina se dio cuenta de que el producto tenía que exportarse. Abrió una página de Instagram y recibió desde Barcelona la primera demanda del exterior “Este fue el primer lugar al que exporté, a un año de haber empezado las pruebas con la latita de tomate en mi casa”. Luego del duro parate que se produjo por la pandemia, Yumba volvió a la actividad y siguió creciendo. “Gracias a los programas que tiene la Cancillería, como Argentinas al mundo o Desafío exportador, que me fueron acompañando para llegar a más mercados a través de los consulados y las embajadas, tuve un crecimiento exponencial”. 

Esto hizo que su estructura, todavía casera, le quedara chica, ya no podía cubrir la demanda. Nuevamente Guillermina encontró una solución basada en lo colectivo. “Contacté a la cooperativa de trabajo Maleza, de Villa Lugano. Justo había escuchado una entrevista en la radio y sentí que teníamos muchos puntos en común. Ellas habían empezado probando fórmulas en una cocina, como yo. Había algo en esa narrativa que tenía bastante en común y decidí contactarlas. Y en la primera reunión que tuvimos por zoom surgió la idea de que las resinas se pudieran hacer ahí”. 

UN MODELO DE HACER COOPERATIVO

La cooperativa está motorizada por mujeres que provienen de entornos socialmente vulnerables y que se capacitaron para montar un laboratorio de primera calidad. En ese espacio se produce Yumba, desde el comienzo hasta el empaque. “Creo que hay un rasgo, quizás de lo femenino, que es lo resolutivo, lo práctico y eso lo veo mucho. Somos mucho más resolutivas y a la hora de llevar un liderazgo eso está bueno. Se pone en práctica, se nota. A mí me interesaría replicar lo que hicimos con Yumba en otros proyectos. Conectar a otras empresas con otras cooperativas para ver si podemos hacer de esto un modelo. Es un buen momento para ser mujer y emprendedora. Además, es una forma de ganar espacio. Hay que hacerlo, hay que marcar camino”.

Guillermina las capacitó, les enseñó cómo era la producción y cuáles eran los estándares de calidad. “La verdad que es lo mejor que le pudo pasar a Yumba. Fue un win win: para ellas, porque se sumaron a la producción de una empresa que exporta; para la empresa, porque pudieron asegurarse condiciones de calidad. Y para mí también: pude dedicarme a ordenar la empresa”.

En 2021, Guillermina Esmoris recibió el premio Exportar en la categoría “Argentinas al mundo”. “Fue una gran motivación para mí, un reconocimiento, en un momento que lo necesitaba y me dio mucha fuerza”. Hoy exporta a Estados Unidos, China, Corea del Sur, Taiwán y Brasil, entre otros países y planea ampliar su línea de productos.

LA AVENTURA TECNOLÓGICA

Siempre atenta a nuevos desafíos, durante la pandemia, Guillermina comenzó a trabajar en el Puerto de Bahía Blanca, en la creación de un área de innovación. Empezó a vincular su recorrido comercial con lo tecnológico y actualmente dirige Bahía Hub, que es el centro de innovación de la municipalidad de Bahía Blanca, un espacio de encuentro entre el puerto, las universidades y los emprendedores.

Allí trabajan de forma articulada con otros actores algunos temas centrales, como la transición energética, la transformación digital y el desarrollo económico sustentable. “Es una propuesta de trabajo muy novedosa, muy colaborativa, con espacios de coworking; es una especie de usina de pensamiento. Creo que va a ser un antes y un después para la ciudad”.